Woodrow Wilson Guthrie, el gran cantautor nacido el 14 de julio de 1912 en Okemah, Oklahoma, es el cantante de música folklórica norteamericana más importante de la primera mitad del siglo XX.
Se unió con otros cantantes folk en los Almanac Singers o People’s Songs, colectivos de cantautores progresistas que apoyaban con sus baladas y recitales las reivindicaciones obreras, dando continuidad a la tradición de Joe Hill y los trovadores anarcosindicalistas.
De aspecto famélico, recorrió todo el inmenso país a bordo de interminables trenes de carga o cruzando polvorientas carreteras para acudir en apoyo de los obreros en huelga, de los campesinos hambrientos y de los manifestantes apaleados en las calles.
Su estilo es personal, con influencia de la música tradicional irlandesa y del blues negro. Dotado de una inspiración inagotable, su extenso repertorio abarca más de mil canciones que aún hoy forman parte de los mejores repertorios de música folk y de canción protesta. Sus baladas disparaban tanto contra la guerra imperialista y el desempleo, como sobre los huelgistas, los vagabundos, los perseguidos, los represaliados y los presos. Recuperó las historias de bandidos generosos y anarquistas asesinados, pero también cantó con su voz, su armónica y su guitarra, a los niños y a los viejos, a los montes boscosos y a las llanuras desérticas de su país.
Forjó un estilo combatiente de lealtad indesmayable hacia todas las luchas obreras, las huelgas, las protestas populares y el apoyo de su voz y su guitarra a la suerte de los obreros y de todos los antifascistas.
Las canciones de Guthrie llegaron a España de boca de los combatientes norteamericanos de la Brigada Abraham Lincoln, que generosamente vinieron a combatir al fascismo codo con codo, dando un ejemplo imborrable de internacionalismo y que luego fueron implacablemente perseguidos en su país por haber defendido la democracia. Nos trajeron inolvidables canciones, como Jarama Valley, y las nuestras se incorporaron al repertorio musical norteamericano. Todavía muchos grupos musicales de los países anglosajones cantan de memoria Ay Carmela o el Himno del V Regimiento, como si fueran canciones suyas de toda la vida. Con su música, con la nuestra y con la de las Brigadas Internacionales, incansable, Guthrie dio recitales por todo Estados Unidos con una pegatina en su guitarra con la frase: Esta máquina mata fascistas.
Compuso álbumes que eran verdaderos tratados monográficos sobre determinadas luchas populares. Así surgieron sus canciones sobre la construcción de las grandes presas de Bonneville y Grand Coule (Columbia ballads, 1937), sus Baladas de Sacco y Vanzzetti (1946) y, sobre todo, sus espléndidas Dust bowl balads (Baladas de la cuenca del polvo), donde narra la emigración de los empobrecidos campesinos de las praderas a California tras la crisis de 1929, incluyendo la irrepetible Tom Joad, una balada de siete minutos que resume las 500 páginas de la novela Las uvas de la ira de John Steinbeck:
Donde haya niños con hambre y llorando,
En los años 60 muchos (Bob Dylan, Donovan, Gratefull Dead, Bruce Spreengsteen, John Mayall) intentaron copiar su música, pero muy pocos a su persona. No se dieron cuenta de que ambas cosas están unidas, que su estilo no hubiera llegado tan alto sin esas jornadas interminables en los trenes de mercancías polvorientos que le acercaban a los obreros en huelga.
Hoy la música popular norteamericana ha sido expoliada de todo el jugo político y de denuncia que Woody le imprimió. El pop fue posible porque Guthrie supo llegar a la gente con la música, hablándole de sus problemas, de sus esperanzas y de sus luchas. Pero las grandes estrellas de las giras y las multinacionales del CD han olvidado ya todo eso, e incluso le han dado la vuelta, apoyando al imperialismo. Cuando vemos a Bob Dylan promoviendo las agresiones del Pentágono, caemos en la cuenta de que en muy pocos años la música ha cerrado una circunferencia de 360 grados. Dicen que Guthrie influyó mucho en Dylan, pero no influyó nada. Guthrie estaría con su máquina de matar fascistas con el pueblo afgano, con los palestinos, con los irakíes... nunca con los marines. Lo dijo él mismo: