Tras la revolución, ingresó voluntario en el Ejército Rojo para combatir contra la reacción.
Al terminar la guerra regresó a Moscú, dedicándose a la literatura y escribiendo relatos sobre el frente, especialmente "Cemento", donde narra el heroico esfuerzo de los trabajadores de la construcción tras la guerra para reconstruir el país, salir de la ruina y edificar el socialismo.
Gladkov puede considerarse como un novelista seguidor de Máximo Gorki, y es otros de los fundadores de la literatura soviética.