Elementos para una revolución estética

Roberto Alejo Llacog
llacog.blog.terra.cl/

La ciencia al servicio de la imaginacion,
la imaginacion al servicio de la revolución

Introducción

Esto no puede venir sino de un punto de vista personal que, al ser expuesto aquí, en estas condiciones, intenta encontrar eco entre quienes reflexionen estas notas. No se trata pues de cuanta razón pueda yo tener o no, puesto que la realidad es siempre más certera que nuestras capacidades para entenderla. Se trata sin embargo de la ideación de un primer soporte, de unos preceptos básicos que más allá de intentar cimentarse definitivamente, nos ayuden más bien a abrir un campo para nuevas reflexiones y experimentaciones. Por eso es que trato de ser sintético y escueto, poniendo las primeras piedras, que serán o no parte final de un edificio en eterna construcción, lo que venga después deberá ser responsabilidad de todos, en un sentido verdaderamente colectivo que, sin embargo, contemple lo heterogéneo tanto como intentamos soñar una nueva sociedad con las limitaciones propias de un pensamiento simbólico, siempre reduccionista cuando se trata de la sociedad-real, y con una inconsistencia moral que se reafirma en su perfectibilidad: nuestra certeza en el Hombre Nuevo (léase Ser-Humano-Nuevo) debe basarse precisamente en esto, en nuestra humildad y lucidez para representar realmente lo que somos, y lo que queremos ser, para proponerlo con las armas mas justas, mas nunca imponerlo con las miserias mas cotidianas, o las aberraciones mas históricas, en el entendido que asumimos la necesidad y la responsabilidad de actuar, por sobre el puro intelectualismo.

1. Si como primer punto en discusión, definimos en términos generales al fenómeno de la Cultura como un conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social en un periodo determinado. Tendríamos que englobar además a los modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnología, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias. Y concluir que a través de la Cultura el ser humano se expresa, toma conciencia de si mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados y crea obras que le trascienden.

2. Como segundo punto, introduciremos un concepto clásico de la antropología social como instrumento de reflexión, cual es el de área cultural (Clark Wissler, Edward Sapir, Alfred Kroeber, Franz Boas y Melville Jean Herskovits), el cual define un área cultural como un espacio imaginario, social y geográfico en el que son comunes las relaciones sociales, los sistemas de valores, los modos de vida, las tecnologías materiales y, en menor medida, las características ecológicas para las personas que lo habitan.

3. Dentro de este amplio aspecto de la Cultura como fenómeno global y complejo, que existe vital a nuestro alrededor y en nuestra cotidianidad, hemos definido un primer método de acercamiento cual es el concepto de área cultural, y por lo tanto, desde el punto de vista revolucionario, somos ya capaces de involucrarnos con este con una mínima capacidad critica, que depende de la claridad con que estemos soñando una futura sociedad.

4. Nuestro quehacer político, que esta definido colectivamente en nuestra concepción de partido, nos impele a actuar en la sociedad para ejercer influencia en la realización del cambio que deseamos y esto, inevitablemente, nos enfrentara a muchos y variados aspectos de lo que estamos entendiendo por Cultura. Y pertenece al ámbito global de la lucha política que estamos llevando a delante, lucha política que está definida por su carácter social y, a través de este, su carácter cultural. De modo que, la lucha política, por ser social es, fundamentalmente, cultural.

5. Entendidas estas relaciones, en que todo funciona mas bien fisiológicamente que en un sentido mecanicista, nuestro propio acervo cultural, nuestra capacidad para relacionarnos socialmente, nuestra empatía con la variedad de expresiones sociales serán nuestra mejor herramienta para hacer política, para ser mejores militantes, y para hacer una mejor organización.

6. Pero hay un ámbito especifico que esta comprendido en el fenómeno cultural, que escapa al hecho pragmático de hacer política, puesto que dicha manera de hacer política trabaja con un lenguaje, con ciertos hechos simbólicos ya establecidos en la sociedad en la cual luchamos, y de los cuales hacemos uso para comunicar nuestras ideas y para reorganizar la sociedad. Este ámbito especifico, distinto, no ajeno pero peculiar al cual me refiero, es el ámbito del arte.

7. Si entendemos, en principio, al arte como una actividad que requiere un aprendizaje y puede limitarse a una simple habilidad técnica o ampliarse hasta el punto de englobar la expresión de una visión particular del mundo. Y en un sentido mas amplio, que hace referencia tanto a la habilidad técnica como al talento creativo en un contexto musical, literario, visual, de puesta en escena, etc., el arte procuraría entonces la experimentación de vivencias que pueden ser de orden estético, emocional, intelectual o bien combinar todas estas cualidades.

8. Entonces, en un sentido revolucionario, el valor agregado del arte, en cualquiera de sus expresiones, estaría dado por el poder de renovación y critica de los códigos sociales imperantes, y sobre todo, por el poder del dominio simbólico que las clases dominantes ejercen sobre toda la sociedad. Y en una expresión aun mas vanguardista, por la superación de dichos códigos de dominio simbólico a través de originales expresiones, que no se cimentan contra ese dominio, sino a pesar de dicho dominio.

9. Esto porque toda construcción estética nueva, renovadora, revolucionaria, no puede depender ni centrarse en lo que no queremos, pues estas formas pueden cambiar , como pueden cambiar las formas de dominio ahora imperantes, y ello solo nos llevaría a un reduccionismo creativo, a un callejón sin salida. Sin embargo, si construimos a pesar de lo que hoy existe, estaremos frente a posibilidades tan vastas como la misma libertad, a la cual considero la materia fundamental de la capacidad creativa, al arte valiente, al arte revolucionario.

10. Entonces, esto implica la reflexión de una concepción estética que le de sentido a nuestras habilidades y a nuestras búsquedas, y que sea un aporte nuestro a una sociedad y a un momento determinado, para que quede registro completo y complejo, de lo que somos, de lo que fuimos, y de lo que queremos llegar a ser como individuos colectivos y emocional-pensantes. Una revolución estética en este sentido implicaría de hecho, la inauguración de una fuerza social nueva y beligerante, con enorme capacidad de irradiación a toda la sociedad, que pueda llegar a influir de múltiples y complejas maneras, creando códigos nuevos, para una nueva sociedad.

¿En una estética de la libertad, qué debe ser descartado? ¿Qué debe ser preferido? Nada, porque una estética de la libertad no es una estética de la exclusión y por tanto, la noción de lo que se expresa no puede estar limitado por los medios,... la libertad carece de sentido si ésta no se realiza. Y ésta es una razón poderosa no sólo para enfrentar el complejo proceso comunicacional del arte en estas condiciones, sino para subordinar la importancia de su soporte material a dicho proceso central. En otras palabras, todo se subordina a lo que se desea expresar, aun con su poderosa carga subjetiva. ¿Por qué esto debe ser así? Porque la creación centrada en el soporte material es limitante, excluyente y marginadora. Así, el soporte no es que carezca de importancia, sino que deben lograrse las capacidades esenciales para que prime el sentido de la obra, estableciendo una relación coherente entre este sentido y dicho soporte material. ¿No es esto el verdadero reto de la creatividad? Por lo mismo, postulamos que las habilidades y el soporte material no deben ser obstáculo para la realización de la obra, ni pre-requisito para ésta. Se debe trabajar con aquello a lo que podamos acceder en una sociedad que en si es injusta, y que no nos dará nada, sin exigir algo a cambio.

— Credibilidad: Se postula que el arte es la representación de la vida, lo cual abre un amplio margen sobre un universo desconocido en que conviven códigos inhumanos y enajenantes, como el comercialismo y la vulgarización. Y si creemos que el arte ha de ser reflejo de la verdad, entonces seremos víctima de la misma soberbia con que el poder dominante nos construye el mundo para continuar siendo dominados. Debemos ser capaces de asombrarnos con el mundo, de aceptar las limitaciones y las complejidades del ser humano y el universo, de las contradicciones que, en esencia, tal vez seamos..., sin que ello limite nuestra perfectibilidad como individuos y seres sociales, por ello, ante todo, el valor estético primordial para un nuevo arte ha de ser la credibilidad, porque esta no excluye nuestras limitaciones, ninguna de ellas, pero da prueba de una forma de enfrentarlas, de una forma particular de enfrentarlas, vislumbrando los germenes de la superacion y el crecimiento; y esto hace que cada arte que se realice sea único, y su credibilidad, su valor.

—Imaginación: El valor último de la imaginación está en que es un reto constante, de hasta donde podemos llevarla adelante, hacia que territorios, con que resultados. Pero ese reto se diluye cuando la imaginación intenta abarcar territorios puros, centrada en si misma, como un puro vuelo Dadá que terminará, como ya quedo demostrado, en una especie de ridiculez comunicacional. Cuando la imaginación mas libre, mas sorprendente, mas original, se vuelve creíble, pasa de ser un mero divertimento, a ser un poder social. ¿ Cómo darle credibilidad al producto de nuestra más afiebrada imaginación?...solo a través de la expresión mas legitima de nuestra humanidad ¿ No es esta la verdadera creatividad? Si todo aquello que es creado, no es, de lguna manera, útil...¿Qué valor tiene entonces?

— Comunicación: Toda forma de arte, cuando es legitimo y es revolucionario, es, en si, un proceso comunicacional, y no un hecho comunicante, he ahí su complejidad y su valor fundamental, su vigencia, su indescartabilidad. Hacia allá entonces debemos tender, tanto en la creación pura de arte, como en las aproximaciones teóricas. Si toda forma de expresión no se transforma en proceso comunicacional, no podríamos llamarlo arte, y sin la humanidad, la valentía e imaginación necesaria, no seria creíble, y si no es creíble..¿ Cómo puede llegar a transformarse en fuerza social, sin que termine anquilosándose en algún museo, o en la caja fuerte de algún coleccionista patológico? Ese es el arte que nos interesa.

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