Valen nació el 14 de agosto de 1962 en Alda (La Rioja) en el seno de una familia de campesinos que tras su nacimiento emigraron a Barakaldo (Bizkaia). Como él mismo dijo, mi padre tuvo que cambiar el azadón por el martillo en la industria del acero. Su abuelo fue alcalde republicano comunista durante la guerra civil revolucionaria; tras la guera fue condendo a muerte y tuvo que permanecer más de diez años escondido para que los fascistas no le mataran.
Era un joven tremendamente despierto que creció en un ambiente muy influenciado por la lucha de la clase obrera. Desde niño oía hablar en casa sobre la situación de los trabajadores y la brutal represión fascista.
A los 14 años comenzó a estudiar en el Instituto de Enseñanza Media de Barakaldo donde comenzó a participar en las primeras luchas estudiantiles contra el fascismo, entre ellas en la formación de una de la primeras ikastolas que se crearon en Barakaldo. Siendo apenas un adolescente, la matanza de varios obreros en Gasteiz (Vitoria) en 1976 sacude todo su espíritu rebelde: se le ve en las huelgas, defendiendo las barricadas y enfrentándose con los mercernarios de la policía.
Buscó la forma de organizarse y comprometerse más firmemente con la lucha de resistencia. Conoció a la Unión de Juventudes Maoístas (sucursal de la Organización Revolucionaria de Trabajadores) pero no le convencieron porque se oponían a la lucha armada. Un par de cosas tenía muy claras: que la lucha por el comunismo es la única salida para los obreros y que eso se debía lograr, escribió, a tiro limpio junto a las luchas políticas de las masas.
Comienza a militar en la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas y a finales de 1976 ya era candidato a militar en el PCE(r). De una manera sistemátiza y organizada participa en la huelga general convocada por nuestro Partido el 10 de enero de 1977 para exigir la amnistía. Refuerza junto con otros militantes la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas en la Margen Izquierda de Bizkaia y vuelve a ser detenido en 1978, con tan sólo 16 años.
Ya formaba parte del Comité Nacional de Euskal Herria de la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas, dirigiendo a varios grupos de estudiantes de enseñanza media, e incluso universitarios. En enero de 1978 participó en la III Reunión General de dicha organización estudiantil, celebrada en Madrid de una manera clandestina.
Aquel mismo año, al tiempo que continuaba con la lucha studiantil, intervino también en la formación de la Gestora Pro-Amnistía de Barakaldo, impulsada por Socorro Rojo. En setiembre de 1978, dentro de una amplia redada de la policía en Euskal Herria contra el Socorro Rojo y la Organización Democrática de Estudiantes Antifascistas, fue detenido por vez primera junto con un buen número de militantes de ambas organizaciones.
En enero de 1979, cansado de ser detenido y controlado, entra a militar en el PCE(r) y unos meses después pide su ingreso en los GRAPO. Unas semanas más tarde, el 21 de septiembre de 1979 y en el intento de ejecución de un teniente general del Ejército español es detenido tras un tiroteo con una patrulla de la policía. Con esta acción el comando, cuyos integrantes fueron todos detenidos, pretendía así recordar el aniversario del fusilamiento de cinco antifascistas el 27 de setiembre de 1975.
En sus primeros cinco meses de cárcel protagonizó cuatro huelgas de hambre por el brutal régimen de aislamiento a que eran sometidos los presos políticos.
En 1981 participó en la gran huelga de hambre contra el exterminio carcelario, que costó la vida al militante de nuestro Partido Juan José Crespo Galende, vasco como él.
Estuvo recluido en las cárceles de Carabanchel, Zamora, Hospital Penitenciario y Soria. En mayo de 1989 salió de prisión en libertad condicional, pasando a la clandestinidad por el brutal acoso a que era sometido, en febrero de 1990. A mediados de 1992 pidió su ingreso en un comando de los GRAPO.
El 7 de abril de 1993, cuando llevaban a cabo una acción de recaudación económica en un furgón blindado en Zaragoza, el explosivo que habían colocado alcanzó a tres miembros del comando, que fallecieron. Uno de ellos era Valen, muerto en su mejor y más madura etapa combatiente, con apenas 31 años de edad. Sus camaradas fallecidos eran Isabel Santamaría del Pino y Pedro Luis Cuadrado Delabat.
Fue despedido en Barakaldo el día 14, tras negarse el Estado a hacer pública su identidad durante los días que duraron las pesquisas policiales. Asistieron a su homenaje más de 500 personas con continuos vivas a los GRAPO. El despliegue policial fue brutal, incluso grabando a todos los solidarios desde los nichos del propio cementerio.
Su familia también ha conocido la represión, pues su hermana se enfrentó a una petición fiscal de 6 años ¡por repartir octavillas de la AFAPP!