Francisco Roberto Liñeira Oliveira
Asesinado por la guardia civil el 17 de junio de 1981 en Les Lloses, Girona

Miguel nació en A Coruña 23 años antes de su asesinato. Pronto destaca como un luchador político y, tras sus pinitos en el mundo estudiantil en la ODEA, el PCE(r) lo incorpora a sus filas. Tiene mucha capacidad comunicativa y agitadora, por lo es encargado de la responsabilidad de la propaganda del Partido en Catalunya, Euskadi y Zona Centro.

Es detenido el 14 de octubre de 1979 junto a otros 19 militantes antifascistas en Madrid, Barcelona y Valencia. A él lo detienen en Madrid y es duramente torturado antes de pasar a prisión. Como no tienen pruebas le excarcelan en unos meses y pasa inmediatamente a la clandestinidad.

Entonces ingresa en los GRAPO y se le nombra responsable de su comando por su gran capacidad política y humana. Participa en la ejecución del General Enrique Bríz Armengol el 2 de septiembre de 1980 en Barcelona, y pronto su nombre es para la policía sinónimo de objetivo a eliminar.

Participa en las audaces acciones guerrilleras de mayo y junio del 81. El día 16 de junio se enfrentan a tiros con la Brigada Antiterrorista en Barcelona, donde Roberto es herido de bala en una pierna. En la fuga recalan en un pueblo cerca de la frontera con Francia. El día 17 instalan su tienda de campaña a las afueras de La Farga de Bebie, a unos pocos kilómetros de suelo francés. Sus compañeros Albino Gabriel López y María Dolores Castro Saa se encaminan al pueblo a por información sobre trenes y algo de comida y tabaco. Él y Antonio Cabeza Bella aguardan en la tienda de campaña a pocos kilómetros del pueblo, en una campa muy disimulada y de muy difícil abceso. Sus compañeros en el pueblo son detenidos, conducidos al cuartel de la guardia civil, torturados y asesinados. A La Farga y tras (o durante) el asesinato de Dolores y Albino llegan varios máximos jefes de la guardia civil, entre ellos el teniente coronel Blázquez Pedraza, jefe de la comandancia de Girona, y el general Pajuelo, jefe de la 4ª Zona (Catalunya). El dispositivo de detectar y matar ha cumplido su primera parte. Sólo falta localizar al resto de militantes antifascistas. Como verdaderas hienas despliegan un inmenso círculo en torno a la campiña en la que estaban Roberto y Antonio. Las torturas debieron hacer efecto, porque la tienda estaba muy bien escondida y aún así en tan sólo dos horas y media desde el asesinato de los 2 primeros militantes ya estaban localizados. Al menos un grupo de 18 guardias civiles descargan sobre ellos cientos de balazos, asesinándolos en el acto y dejando sus cuerpos tirados por varias horas. Roberto está literalmente cosido a balas, con varios orificios en los pómulos, cuello, pecho y estómago. Tras varios días en los que el cuerpo no pudo ser visto por nadie independiente a la guardia civil, Roberto es enterrado en A Coruña. Con él asesinaron a un excelente propangandista comunista y a un guerrillero valiente y osado.

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