El 9 de octubre de 1977, sólo cuatro meses después del II Congreso, estaba convocado en Benidorm (Alicante) la primera reunión plenaria del Comité Central. La policía fascista estaba al acecho; detuvo a nuestros dirigentes y aprovechó para ampliar la redada con más detenciones de otros camaradas en Madrid, en total casi veinte militantes.
Una vez más volvía a suceder algo característico de toda la etapa de transición. Esta detención coincidía con dos oleadas de verborrea democrática por parte del régimen: la promulgación de la última amnistía y los pactos de la Moncloa. Se seguía demostrando que mientras los fascistas y la oposición domesticada se abrazaban y se repartían los sillones, a nosotros nos ponían entre rejas para poder seguir con el festín de la explotación de la clase obrera sin obstáculos molestos. Mientras unos salían de prisión, nuestros camaradas entraban en ella con larguísimos periodos de condena por delante.
Pero el contexto en el que se producía esta detención no explica todo, ni siquiera lo más importante, de los extramos a los que había llegado la sucia colaboración de la oposición domesticada con la policía fascista, porque la causa misma de la caída está en esa colaboración.
Para entender las razones que permitió nuestra captura, es imprescindible explicar con algún detalle el complejo problema geoestratégico en el que se situa España, y que en aquel momento empezó a ponerse de manifiesto porque ese juego de intereses internacionales nos pilló en medio.
La zona del estrecho de Gibraltar ha sido siempre un área codiciada por los imperialistas por su alto valor estratégico como puerta de entrada al Mediterráneo y al Oriente Medio. En 1975, acuciado por la crisis, España había abandonado el Sáhara en manos de Marruecos, creando una situación insostenible con otros vecino, Argelia, un país emblemático entre los no alineados que decía apoyar decididamente la descolonización. Entre las organizaciones que tenían su sede en Argelia estaba el MPAIAC que pretendía la independencia de Canarias, dirigida por Antonio Cubillo, con la que nosotros habíamos establecido relaciones de colaboración, pues siempre estimamos que efectivamente Canarias era una colonia española.
En realidad el MPAIAC que Argelia cobijaba y a la que proporcioinaba una radio que se escuchaba desde España, sólo era moneda de cambio para los propios intereses argelinos y, como tal moneda de cambio, estaba sujeta a beneficiosos acuerdos políticos y comerciales. Entre esas 30 monedas de cambio también estaba nuestro Partido, formando parte del mismo paquete.
Pero no fue el Estado español quien negoció directamente el intercambio con Argelia sino Felipe González en su nombre, dadas las buenas relaciones que mantenía la Internacional Socialista con el FLN argelino. A pesar de estar en la oposición, Alfonso Guerra, entonces el número dos del PSOE viajó a Argel e hizo el intercambio en colaboración con los servicios secretos militares.
El negocio era el siguiente: Argelia entregaba atado de pies y manos a nuestro Partido, cerraba la emisora La Voz de Canarias Libre, permitía el asesinato de Cubillo y liquidaba al MPAIAC. Por su parte, España firmaba un suculento contrato de suministro de gas argelino y reculaba en la cesión del Sáhara a Marruecos, defendiendo su derecho a la autodeterminación, es decir, se rodeaba de una aureola progresista. Un negocio redondo que además permitía a los socialfascistas del PSOE engañar a las masas en una reivindicación tan apreciada por ellas como era la defensa del Sáhara frente a Marruecos.
Lo que quedaba fuera de la vista era que por medio estaba, ya entonces, la guerra sucia y la colaboración de los socialfascistas con los servicios secretos fascistas porque la captura de nuestro Comité Central se hizo por intermediación de un agente que los militares infiltrado en el gobierno argelino y que nos servía de contacto con ellos. También el posterior intento de asesinato de Cubillo en Argel se hizo a través de otros dos mercenarios de la guerra sucia que ya entonces comenzó a poner en marcha el Estado fascista en la más estrecha colaboración con Felipe González y demás jefes del PSOE. Se da la circunstancia de que el agente que el sevicio secreto español tenía infiltrado en Argel, Espinosa, conocido por Gustavo, era también militante de la UGT y se hacía pasar por refugiado político y antifascista.
Con motivo de est intento de asesinato de Cubillo en Argel, los camaradas presos en la detención de Benidorm emitieron el siguiente comunicado desde la cárcel, publicado en junio de 1978 en Bandera Roja:
Tras el atentado de que ha sido víctima en Argelia, Antonio Cubillo, Secretario General del MPAIAC, el Gobierno terrorista y pirata de los monopolios españoles ha desencadenado una de sus acostumbradas campañas de confusión al objeto de encubrir sus criminales propósitos. En dicha campaña ha sido mencionado el PCE(r) y los GRAPO, atribuyéndosenos, unas veces, la participación en el atentado, y otras presentándolo como un 'ajuste de cuentas' entre organizaciones que combaten a un mismo enemigo. En vista de todo ello nos vemos obligados a hacer las siguientes aclaraciones:En nuestro trabajo internacional, quizá más que en ninguna otra de las tareas que realizábamos, había una gran inmadurez que nos llevó a depositar nuestra confianza en quien no lo merecía. Al fin y al cabo sólo teníamos dos años de vida y eso era inevitable; como siempre, las circunstancias nos obligaron a aprender muy rápidamente y, sobre todo, a no confiar más que en nuestras propias fuerzas.1. En uno de los frecuentes contactos que venían realizando representantes del PCE(r) y del MPAIAC en Argelia, nos fue presentado un individuo, que por todos los indicios coincide con el tal 'Gustavo', como un socialista revolucionario, íntimo amigo de Cubillo y participante en la Guerra de Liberación de Argelia, el cual se mostró dispuesto a colaborar con el movimiento de resistencia armada que se desarrolla en España.
2. Hechas algunas averiguaciones para mayor seguridad, se demostró que el tal 'Gustavo' no sólo mantenía relaciones con el MPAIAC, sino que además contaba con la confianza y el apoyo del Gobierno argelino.
3. Debido a la buena voluntad demostrada y el apoyo recibido por nuestro movimiento a través de la emisora del MPAIAC, nuestro Partido no tuvo inconveniente en facilitar los contactos que pedía en España, el tal 'Gustavo', con algún dirigente de los GRAPO para el fin requerido.
En tres ocasiones se realizaron contactos en España entre dicho individuo y un responsable de los GRAPO, sin que hubiese más relación, ni éste interviniera en ningún asunto propio del PCE(r) ni de los GRAPO
4. Fue a través de estos contactos como la policía española llegó hasta el lugar de la reunión donde se produjo la detención del Comité Central del PCE(r). Dadas las especiales precauciones que se habían tomado para efectuar dicha reunión, sólo por este contacto podía haberse producido la caída, y así se hizo saber aunque sin entrar en detalles por considerar que el daño ya estaba hecho y, de una manera o de otra, las autoridades argelinas debían saber la calidad de agente del Gobierno de Madrid del tal 'Gustavo'.
5. Aunque hemos sido víctimas y no autores de esta intriga criminal, que ha culminado con el atentado contra Antonio Cubillo en la que, indudablemente, las autoridades argelinas tienen algo que ver, seguimos apoyando al MPAIAC y al pueblo argelino en su justa lucha contra el imperialismo y la reacción. Les reiteramos nuestro apoyo y solidaridad confiando en que sabrán sacar justas conclusiones de esta experiencia y rectificarán a fondo sus graves errores, confiando la suerte de la revolución argelina en los pueblos y movimientos revolucionarios de la zona y no en las tenebrosas fuerzas del imperialismo y la reacción.
Presos Políticos en la prisión de Soria del PCE(r) y de los GRAPO.
Apenas un mes más tarde nuestro Comité Central se dirigió al Frente de Liberación Nacional argelino para ofrecerles también nuestra versión de lo sucedido:
Compañeros:El objeto que motiva esta carta es el de hacerles llegar a Vds. algunas aclaraciones y opiniones nuestras respecto a cuestiones que han afectado gravemente a nuestro Partido y que se relacionan también con el intento de asesinato sufrido en Argel por el Sr. Antonio Cubillo, Secretario General del MPAIAC. Estimarnos que de una u otra forma, el Gobierno argelino se ve afectado y es por ello por lo que consideramos de la mayor importancia el que Vds. puedan tener conocimiento directo de estas cuestiones.
1. El 9 de Octubre del pasado año fue detenido en la localidad de Benidorm por la policía política española, el Comité Central de nuestro Partido cuando celebraba una reunión ordinaria. Tras los ínterrogatorios a que fueron sometidos los miembros del Comité Central detenidos, ingresaron en prisión en la que aún permanecen cuatro de ellos. Analizando las causas que motivaron la detención y deduciendo también por la forma en que se desarrollaron los interrogatorios en la Dirección General de Seguridad española pudimos concluir que los hilos que habían llevado a la policía española a dar con la referida reunión del Comité Central sólo podían haber sido facilitados a la policía por un elemento conocido por el nombre de 'Gustavo' que nos había sido presentado por el Sr. Antonio Cubillo en Argel y del cual, al parecer, avalaban un historial de combatiente en el FLN argelino y su amistad reconocida con miembros del FLN y con el Sr. Cubillo de cuya honestidad revolucionaria así como del FNL, nosotros no podíamos dudar.
2. Sobre esta base y ante la evidencia de los hechos en el sentido de que el tal 'Gustavo' había colaborado con los Servicios de Inteligencia españoles y con la policía política para la detención del Comité Central de nuestro Partido, éste pasó una comunicación confidencial desde la cárcel en la que ponía en antecedentes a todos los miembros del Partido y hacía recaer gran parte de la responsabilidad en el Gobierno argelino del cual se consideraba que no podía ser ajeno a la maniobra. De la misma forma fue alertado el Sr. Cubillo sobre la auténtica personalidad del tal 'Gustavo' y las posibles complicidades del Gobierno de Argel.
La naturaleza de lo que nuestro Partido considera complicidad del Gobierno argelino, fue aclarada posteriormente por nuestro Secretario General (actualmente encarcelado) en una entrevista publicada por nuestro Partido. En la misma se señala que el Gobierno argelino está utilizando los movimientos revolucionarios de su entorno como moneda de cambio en sus negociaciones con el Gobierno español para la revisión del Acuerdo Tripartito sobre el Sahara.
3. La supresión de la emisión 'La Voz de Canarias Libre' de la radio de Argel tras el viaje del primer secretario del PSOE a esa capital constituyó para nuestro Partido una confirmación de la política que está siguiendo el Gobierno argelino y que señalamos más arriba. En aquellas fechas, un editorial de nuestro órgano central, BANDERA ROJA, hacía una crítica de la política exterior argelina (sobre todo en lo referente a sus relaciones con el Gobierno fascista español y sobre los temas del Sahara y Canarias); confiando, no obstante, en que las tradiciones revolucionarias del pueblo argelino y del FNL de Argelia y su larga experiencia y conocimiento del imperialismo obligarían al Gobierno de su país a reconsiderar el camino emprendido y tornar a hacer una política que responda a los verdaderos intereses nacionales del pueblo argelino, intereses que a nuestro juicio nada tienen que ver con los cambalaches con el imperialismo.
4. El intento de asesinato del Sr. Cubillo, sincronizado perfectamente con las detenciones del MPAIAC en Canarias, demuestra hasta la saciedad en qué consiste la política exterior del Gobierno fascista español y su absoluto desprecio por la soberanía nacional de los pueblos al igual que el verdadero papel que juegan grupos como el PSOE y otros, auténticas agencias del imperialismo.
Las declaraciones del Sr. Antonio Cubillo después del atentado han venido a damos en gran parte la razón.
Estimamos que la honestidad y la madurez responsable de nuestro Partido habrán quedado fuera de toda duda aunque lamentablemente haya tenido que ser a costa del vil atentado perpetrado contra el líder indepondentista canario. Confiamos que esta carta sirva a su Partido para arrojar luz sobre el asunto al igual que estamos seguros de que el pueblo argelino sabrá tener en cuenta la experiencia y actuar en consecuencia.
Saludos de combate. Oficina de Prensa del Comité Central del PCE(r)
[publicado en Bandera Roja, núm.37, julio de 1978]
Es muy siginificativo resaltar que, a pesar de que la policía nos esperaba en Benidorm, fueron ellos los más sorprendidos; habían previsto capturar un gran alijo de armas que no existía. Presentaron a la presenta como la desarticulación de la plana mayor de los GRAPO. Se habían creído sus propias mentiras al identificarnos con una organización armada y allí no había que tuviera relación con la guerrilla. El momento era inmejorable porque nos habían pillado in fraganti, con numerosa documentación e incluso con cintas magnetofónicas con la grabación de las discusiones que allí habíamos sostenido, papeles con los documentos estudiados y el orden del día, pero absolutamente nada que nos pudiera relacionar con los GRAPO como los fascistas esperaban. Ante su fracaso, no entregaron las cintas magnetofóncas al juez y abrieron un proceso contra Manuel Pérez Martínez por asesinato. Los mismos tribunales fascistas rechazaron la acusación ante la absoluta falta de pruebas y le condenaron por el viejo crimen de asociación ilícita y, además, explicaron con bastante claridad la distinción que había entre nuestro Partido y la guerrilla.
Era el primero de una larga cadena de monjes judiciales que se prolonga hasta hoy mismo, todos ellos saldados en España con un rotundo fracaso por la absoluta inexistencia de pruebas.
La caída del Comité Central, por muchos motivos, representó un golpe muy duro para nuestro Partido. Lógicamente, nadie podía esperar que el Partido siguiera su actividad sin más, sin analizar las consecuencias del duro golpe, sin darle la enorme importancia que tenía. Merecía detenernos en el golpe y fijar nuestra atención en él para analizarlo a fondo, para calibrar justamente lo que representa, para sacar todas las experiencias que se pudieran sacar y proseguir nuestra actividad partiendo de ellas. Así se hizo en un número extraordinario de Bandera Roja publicado el 15 de diciembre de aquel mismo año.
En el editorial de aquel ejemplar se decía que durante mucho tiempo, el trabajo de la OMLE, y aún después de reconstruido el Partido, se había centrado en crear un fuerte núcleo dirigente; que el objetivo se había logrado plenamente, y que ese núcleo dirigente no era otro, naturalmente, que el Comité Central. La ardua, difícil y compleja tarea de dirigir el Partido en unos momentos tan críticos para la revolución había sido llevada a cabo con gran acierto por el Comité Central.
Por eso la detención de esos dirigentes, además de mermar las fuerzas del Partido, no podía sino representar un fuerte golpe. En setiembre de 1984, siete años después, Manuel Pérez analizó en un Informe al Comité Central estas detenciones: Debilitó extraordinariamente la dirección del Partido e influyó de la misma manera en todo un conglomerado de organizaciones que se hallaban relaciondas con nosotros. Todo ello creó una situación realmente difícil que además se vio agravada por toda una sucesión de pequeños y medianos errores cometidos por el Comité Central suplente formado con toda la urgencia que el momento requería. Los bandazos a derecha e izquierda en la actividad general del Partido, fueron en esas circunstancias inevitables, perdiéndose en más de una ocasión el norte. Por lo demás, las repetidas detenciones vinieron a echar más leña al fuego del desconcierto y la desorganización (¿A dónde ir? ¿Qué camino debemos tomar?, Informe al Comité Central, setiembre de 1984).
Pero ésta era sólo una de las caras del problema. La caída demostró también la fortaleza del Partido. El fascismo esperaba una desbandada, el pánico, la claudicación, las deserciones y las escisiones. Según sus cálculos, el Partido terminaría disgregándose por sí mismo en poco tiempo, pero sólo dos meses después de su detención, el Partido fue capaz de reponerse y otros camaradas pasaron a sustituir los huecos de aquellos. Los militantes nos dispusimos a asumir nuevas y mayores responsabilidades y a aumentar nuestro esfuerzo para poder llevar adelante las tareas.
Al tiempo que creó el núcleo dirigente, primero la OMLE y luego el Partido habían aumentado el número de camaradas, de cuadros y su capacidad; en esto último, el Comité Central puso especial empeño, con la Escuela de cuadros y enseñándoles a forjarse en el fuego de la lucha. Por eso los fascistas fracasaron, porque su objetivo no era detener a la dirección sino liquidar el Partido de la clase obrera, y es aquí donde fracasaron.
Todos los camaradas y organismos del Partido demostraron firmeza y madurez para continuar adelante sin vacilaciones el rumbo trazado, lo que demostró la claridad de objetivos y su firme voluntad de proseguir la lucha, aún sabiendo los sacrificios que ello comporta para lograrlos.
Esto fue posible por varias razones: por tener una línea política justa y clara, asimilada por todos los camaradas y que nos ha atraído la simpatía de las masas; por tener un Comité Central que ha sabido dirigir correctamente al Partido, que se ganó la confianza ciega de todos los camaradas, a la vez que les ha enseñado a valerse por sí mismos, a hacerles capaces de llevar adelante al Partido en condiciones tan difíciles como las de entonces; porque los oportunistas no han tenido oportunidad para medrar en nuestras filas y aprovechar las circunstancias y, fundamentalmente, porque nuestro Partido es fruto de las condiciones económicas y políticas de nuestro país, condiciones que cada día se hacen más favorables para nuestro propio desarrollo.
Se desprende por sí mismo, que si siempre fue uno de los objetivos inmediatos del Partido liberar a los presos políticos e impulsar las luchas de las masas para conseguirlo, en aquellos momentos adquirió una relevante importancia, por cuanto la libertad de nuestros dirigentes y la de todos los antifascistas presos era una necesidad para el movimiento de resistencia y una aspiración sentida cada vez más por el pueblo. La lucha por la amnistía adquirió a partir de entonces para nosotros, una importancia enorme que no ha cesado porque seguimos en el punto de mira del fascismo y las detenciones se convirtieron en moneda corriente.
La caída era el último eslabón de una larga cadena de detenciones de miembros y de organizaciones enteras del Partido que se sucedieron a lo largo de los últimos años, y muy particularmente, desde el 18 de julio de 1976. ¿Por qué se produjeron esas caídas? ¿Cuál fue la causa principal? ¿Fue posible evitarlas? ¿Qué lecciones debíamos sacar de ellas?
A la pregunta de por qué se sucedían tantas y tan frecuentes caídas se podía responder buscando las causas de las mismas en los métodos artesanos de trabajo político. Pero ésa hubiera sido una forma de desviar la atención del verdadero problema, pues nadie más que nosotros se había ocupado de eliminar esos métodos procurando crear una organización de verdaderos profesionales de la revolución.
También se podía argumentar que no habíamos aplicado, o no habíamos sabido aplicar las normas leninistas en materia de organización. En relación con esto habría que señalar la falta de un núcleo dirigente del Partido en el extranjero. Así se habría evitado quedarnos sin dirección. Pero ese era un problema que no se podía resolver entonces, como fue posible hacerlo algunos años después.
Tuvimos claro desde un principio que la batalla contra la policía política fascista no era un problema técnico, como ellos lo plantean siempre, para poner de manifiesto su superioridad de medios. Nosotros debíamos vencerles apoyándonos en nuestra línea política, poniendo nuestra justa política de resistencia antifascista en la balanza, así como nuestra organización comunista, centralizada, el estilo de trabajo revolucionario, la disciplina, la vigilancia revolucionaria y, muy especialmente, ligarnos estrechamente a las masas, que es siempre el mejor arma contra la represión. No existe otro medio; no hay soluciones técnicas sino políticas frente al terror fascista.
Si dijéramos que las caídas se producían porque nuestro Partido se hallaba a la vanguardia de la lucha obrera y popular, no responderíamos a la pregunta que nos hicimos al principio, pues eso lo damos por sentado: sólo un verdadero Partido revolucionario es perseguido y combatido a muerte por la gran burguesía sin reparar en ningún medio. Esto no explicaba del todo el problema planteado y, sin embargo, por absurdo que parezca, no había otra forma de explicarlo. La reacción trabajaba, se preparaba a marchas forzadas y dirigía sus numerosos efectivos policíacos y los poderosos medios con que cuenta contra nuestro joven y todavía débil Partido. Por nuestra parte, teníamos que organizarnos cada día mejor para llevar a cabo nuestro trabajo revolucionario entre las masas obreras y populares y aprender al mismo tiempo a defendernos en la lucha contra la policía política. La diferencia de fuerzas y de medios eran -y son- abismales. En estas condiciones es inevitable que nos asestaran golpes, dado que, además, nosotros no nos dedicábamos a una lucha directa contra las fuerzas represivas. Los resultados de nuestra labor no son tan visibles, ni se pueden contar cuantitativamente.
¿Quién ganaría la batalla final? Tal era la naturaleza del problema que se nos presentaba. Es en esta perspectiva donde debían ser situadas todas las caídas que habíamos tenido; incluida la del Comité Central. La cuestión no había que verla desde el punto de vista de que se produjeran más o menos detenciones (independientemente de que algunas de ellas se podían haber evitado); la cuestión consistía en comprobar si esas caídas acababan con la actividad revolucionaria o la incrementaban. ¿Y qué nos enseñaba la experiencia? Que el Partido y las fuerzas revolucionarias se desarrollan y fortalecen en medio de la tormenta y enfrentando y superando todos los obstáculos y, entre ellos el más importante, el de la supervivencia de su propia organización. No se podía identificar al movimiento con un puñado de hombres, aunque éstos hubieran sido sus promotores, sin tener en cuenta las condiciones que lo han generado. Y eran -y son- esas condiciones las que, a pesar de los reveses momentáneos, actuaban a favor de la lucha revolucionaria y de su vanguardia.
La reacción no podía destruir al PCE(r) ni al movimiento de resistencia porque éstos representaban los intereses y las aspiraciones más sentidas de nuestro pueblo. Por otra parte, diez años de actividad de nuestro Partido habían creado condiciones más que favorables para que la semilla arrojada en el surco floreciera y se esparciera garantizando su continuidad. Cierto que teníamos que corregir muchos defectos y errores; pero no podíamos buscarlos donde no estaban. La línea estaba trazada; la organización ya era indestructible porque había echado raíces. Habíamos dado el primer impulso, que resulta siempre el más difícil. Había que seguir caminando, procurando hacer cada vez mejor las cosas.
Finalmente, cabe consignar otra de las grandes derrotas que el fascismo se impuso a sí mismo con la detención de nuestros dirigentes: la campaña de intoxicación se venía abajo por sí misma. Todos los detenidos eran personas harto conocidas en sus fábricas y en sus barrios, militantes con décadas de experiencia de lucha antifascista a sus espaldas. Nuestro Partido, que hasta entonces sólo era conocido por sus símbolos y su prensa, empezó a ser conocido también por los nombres y apellidos de sus responsables, en su mayor parte obreros. La prensa venal investigó a fondo en sus biografías para ver si encontraban algo, el más leve indicio que confirmara la basura que habían lanzado durante más de dos años de calumnias. No encontraron nada pero, a pesar de ello, no rectificaron y se refugiaron otra vez en el silencio más absoluto.
Pero nosotros no nos callamos: todas las organzaciones del Partido lanzaron miles de octavillas y comunicados denunciando la represión, dando a conocer a los obreros las biografías de nuestros dirigentes y poniendo de manifiesto que el Partido seguía firme en su puesto de vanguardia. Desde la cárcel de Carabanchel, el Comité Central emitió la siguiente declaración:
El 9 de Octubre fuimos despertados por el estruendo de las ráfagas de ametralladora y de las bombas de humo, arrojadas por la policía dentro de la casa donde nos hallábamos realizando una reunión. El orden del día previsto era el siguiente: l) Revisar la aplicación de las resoluciones adoptadas por el II Congreso del Partido celebrado en el mes de junio. 2) Tomar acuerdos para realizar una campaña, en pro al boicot a las elecciones, que prepara el Gobierno junto a las 'centrales' sindícales, para crear cuartelillos en las empresas. 3) Intensificar y extender el movimiento popular en pro de la liberación de todos los presos políticos antifascistas.A partir de entonces las condiciones en las que desarrollamos nuestro trabajo revolucionario cambiaron notablemente. La policía política se centró en nosotros dia y noche, tratando de cortarnos todos los lazos con las masas. Supo enseguida que no alcanzaba a destruirnos, pero trataba de frenarnos, de aislarnos, de obligarnos a poner la seguridad por encima de todo. No caímos en esa trampa pero entramos en una fase lenta de desarrollo y, como ya habíamos anunciado, debíamos prepararnos para una guerra muy dura y prolongada.Por 'delitos' como éstos se nos ha detenido, interrogado y encarcelado, en la forma que sigue... cuando ya era imposible permanecer en la casa, tomamos la decisión de salir, una vez en la calle, nos golpearon, nos esposaron, nos aislaron a unos de otros, nos vendaron los ojos, siendo seguidamente conducidos a la DGS. En las peores condiciones imaginables, combinándose ese trato brutal con la peor de las torturas; en torno nuestro se hizo la oscuridad y el mayor de los silencios humanos. Nuestros raptores no pronunciaban una sola palabra, sólo siseos, algunos murmullos. Esta situación se prolongó incluso en la DGS. Sin duda, estos son los nuevos métodos de tortura 'democrática que están ensayando Martín Villa y sus esbirros al objeto de hacer un guiñapo a los detenidos antes de tocarles, de crear en ellos la. sicosis del pánico haciéndoles pensar en lo peor sin embargo, hemos de decir que el experimento les ha fallado con nosotros, siendo por ello duramente golpeados cuando rompíamos el muro de silencio que habían tendido a nuestro alrededor.
En la DGS pronto abandonaron las finuras. Siguiendo seguidamente las órdenes del Gobierno, la policía ha puesto particular empeño, no reparando en los métodos de tortura más sádicos para obligarnos a aceptar lo indemostrable a saber: la implicación del Partido, particularmente su dirección, en las acciones armadas llevadas a cabo y reivindicadas en su momento por los GRAPO.
La intención del Gobierno está muy clara: estorbamos sus planes de perpetuar el fascismo enmascarándolo tras la careta falsa de una democracia e intentar por ello destruirnos atribuyéndonos cosas que no hemos hecho. Incluso se han dado órdenes estrictas a la prensa para evitar toda referencia al Partido y para presentar a nuestro Comité como la 'plana mayor del GRAPO'.
Sin embargo, y pese a que en el momento de la detención, según la nota oficial se estaba realizando una reunión de esta 'plana mayor', no han podido presentar ni un sólo testimonio, ni una sola prueba, ni un documento, ni una sola arma en poder nuestro que les sirva para apoyar semejante acusación. ¿Qué clase de 'plana mayor' de una organización armada han detenido? Tampoco podrán presentar una sola declaración en tal sentido firmada por nosotros.
El PCE(r) considera que es indigno de todo Partido verdaderamente comunista, ocultar su programa y fines políticos, y ésta ha sido una de las principales razones por lo que no hemos sido, ni podremos ser acogidos en la legalidad de este régimen criminal, explotador y embustero. Por hablar claro, por llamar a las cosas por su nombre, por no comulgar con ruedas de molino y defender consecuentemente la democracia y los intereses obreros y populares, por todo eso se nos persigue, nos detienen, nos torturan, nos encierran bajo cien llaves y nos llaman 'terroristas',' y 'marginados' ¿Pero qué otra cosa se puede esperar de los que siempre, desde hace tiempos inmemoriales no han hecho otra cosa con los demócratas y comunistas?
Con respecto a la lucha armada que practican organizaciones antifascistas y patriotas como ETA y GRAPO, la posición de nuestro Partido ha sido siempre clara: la apoyamos como un método de lucha justo y legítimo de la resistencia popular ante tanto fraude, tantos abusos y tantos crímenes cometidos por el fascismo. Ahora si esta posición que adopta el PCE(r) ante la justa violencia popular la quieren presentar como una 'implicación' o pertenencia a las organizaciones armadas tenemos que decir, que muy bien: puesto que la reacción lo quiere así, pertenecemos a tales organizaciones pues nada ni nadie va a lograr que cambiemos de opinión a este respecto. Pero que tengan en cuenta que si se empeñan en presentar así las cosas muy pronto tendrán que dar el mismo trato que a nuestro Partido a la inmensa mayoría del pueblo.
El Gobierno y sus criados no tienen más que una de estas dos salidas: o amnistía total, sin exclusiones y verdaderas libertades políticas; o bien tendrán que enfrentarse a una guerra revolucionaria de larga duración de la que sólo puede salir devastado todo su sistema.
Al mismo tiempo que éramos conducidos a la prisión, en una sesión grotesca y ridícula, de esas a donde se va a aplaudir lo que ya está decidido en las 'alturas' a que tanto nos hemos acostumbrado en los últimos años, en esa sesión del teatro de la comedia de las Cortes, fue aprobada la Ley sobre la amnistía. Esta es la tercera o la cuarta de las leyes que han cocinado en poco tiempo y como las otras, lleva el sello inconfundible del fascismo, de los llamados 'poderes fácticos' y, además, ha sido negociada en el 'pacto vergonzante de la Moncloa' a cambio de un nuevo proyecto de ley 'antiterrorista' que será gemelo a los anteriormente aprobados por las Cortes. ¿A quién pretenden engañar?
Esta ley que aparentemente está dirigida sólo contra el PCE(r) y otras organizaciones 'violentas' es en realidad un duro desafío que lanzan el Gobierno, los monopolios -y todos sus criados contra el movimiento obrero y popular; una advertencia en el sentido de que en el futuro no permitirán las luchas de las masas y de sus organizaciones de vanguardia para la defensa del pan y la libertad; es además una carta blanca para la actuación de los cuerpos represivos y de la policía paralela que oculta el Gobierno bajo la denominación de 'grupos incontrolados'.
Por supuesto a esos grupos la policía no los detiene, ni los va a detener, no pregona sus monstruosos crímenes, como el de la calle del Correo, el de la calle Atocha o el más recientemente cometido en la revista 'El Papus'', no los van a desarticular. ¿Y cómo podrán hacerlo si son ellos mismos y cuentan con el apoyo y la complicidad del Gobierno?
¡Camaradas, compañeros, trabajadores, hermanos!
¡No consintamos mas injusticias!
¡Reclamemos todos juntos la liberación de los presos políticos!
¡Son ellos los fascistas los que tienen que ir a parar a la cárcel!
¡Viva el PCE(r)!
¡Viva el movimiento de resistencia popular!
¡Venceremos!Desde la prisión de Carabanchel, Comité Central del PCE(r)
También las detenciones tienen su aspecto positivo y hay que saber apreciar también esa vertiente de las cosas. Adquirimos experiencia en todos los terrenos; nos forjamos y nos templamos como comunistas en los potros de la tortura y en las celdas de castigo; de nuestro lado se fueron los elementos vacilantes y sólo llamaron a nuestra puerta aquellos que estaban dispuestos a darlo todo por la revolución. Se hizo un proceso de selección natural.
La lucha contra la policía política se convirtió en algo muy presente en nuestras filas. Ninguna organización revolucionaria puede eludir las caídas, teniendo en cuenta que la policía está encima y que la revolución obliga a estar en la primera línea de fuego.
Pero muchas veces las detenciones se producen por nuestros propios errores, por bajar la guardia y no respetar las normas de seguridad. Por tanto, las caídas no se pueden evitar pero sí reducir. Para ellos es imprescindible tener bien claros algunos criterios políticos fundamentales.
El más básico es que la lucha contra la policía no es un problema de medios, no es una cuestión técnica. En este punto se lanzan muchos mensajes desmoralizadores que sostienen que la policía dispone de tales recursos, de tantos mercenarios y confidentes, de tanto dinero, que la lucha clandestina no es posible. Esto es totalmente falso; la Ojrana, la policía política zarista, el ejemplo en el que se inspiran todas las policías del mundo, no pudo impedir la Revolución de 1905, ni la de febrero de 1917, ni la de Octubre:
El poderío y la perfección de su aparato parecía tanto más terrible cuanto hallaba recursos insospechados en los bajos fondos del alma humana.Ni la policía es todopoderosa ni el problema está en los medios. Nosotros como militantes comunistas contamos con un medio superior con el que nunca podrá contar la policía por más que se esfuerce: el apoyo de las masas. Ésa es nuestra arma más importante frente a la labor policiaca. Ahora bien, el echar raíces entre las masas y ligar más el Partido a ellas no es una labor de un día. Hace falta tiempo y mucha tenacidad en el trabajo, pero también saber trabajar entre las masas, saber desenvolvernos, actuando como verdaderos profesionales de la revolución y aprendiendo a organizarnos cada vez mejor.Sin embargo, no pudo impedir nada. Durante medio siglo defendió inútilmente a la autocracia contra la revolución, la que cada año se hacía más fuerte [...]
En 1917 la autocracia se derrumbó sin que las legiones de soplones, de provocadores, de gendarmes, de verdugos, de guardias municipales, de cosacos, de jueces, de generales, de popes, pudieran desviar el curso inflexible de la historia. Los informes de la Ojrana redactados por el general Globachev constatan la proximidad de la revolución y prodigan al zar advertencias inútiles. Lo mismo que los más sabios médicos llamados para asistir a un moribundo no pueden sino constatar, minuto a minuto, los progresos de la enfermedad, los omniscientes policías del imperio veían impotentes cómo el mundo zarista se precipitaba al abismo.
Porque la revolución era consecuencia de causas económicas, psicológicas, morales, situadas más allá y fuera de su alcance. Estaban condenados a resistirle inútilmente y a sucumbir. Porque es la eterna ilusión de los gobernantes creer que pueden anular los efectos sin considerar las causas. (1)
Por tanto, el arma más importante en la lucha contra la policía es ligarnos a las masas. El fascismo es consciente de que no cuenta con el apoyo de las masas obreras y populares, porque sus intereses y los del pueblo se contraponen; sus armas no son más que el terror, el engaño y la demagogia, medios que no le sirven para ganarse al pueblo sino para contenerlo momentáneamente. Por eso se esfuerzan en lavar su propia imagen y calumnian a los revolucionarios.
Si nosotros estamos presentes allí donde las masas nos necesiten, no nos defraudarán. De ello estamos seguros. Sin embargo hay quien demuestra tener muy poca confianza en ellas, cuando no acuden a solicitar su ayuda, ni siquiera a sus propios amigos o compañeros de trabajo, y se encierran en sí mismos.
El segundo método de lucha contra la policía es la profesionalización de los cuadros. Lenin decía que la lucha contra la policía política exige cualidades especiales, exige revolucionarios profesionales [...] Cuanto más restrinjamos el contingente de los miembros de una organización de este tipo, hasta no incluir en ella más que aquellos afiliados que se ocupan profesionalmente de actividades revolucionarias y que tengan ya una preparación profesional en el arte de luchar contra la policía política más difícil será quebrar esa organización y mayor será el número de personas de la clase obrera como de las demás clases de la sociedad que podrán participar en el movimiento y colaborar activamente en él (2).
La profesionalización supone hacer del cumplimiento de las normas de seguridad una costumbre, armarse para una guerra y no para un simple combate. Es un arte que se adquiere a base de experiencia y disciplina, pero también teniendo muy claras las condiciones del combate que se está sosteniendo y los objetivos a conquistar. La ideología desempeña un papel de primer orden. Los cuadros de revolucionarios profesionales se hacen a base de años de experiencia y de dedicar una buena parte de su actividad a la lucha contra la policía política entre otras cosas.
La profesionalización de los camaradas se logró en medio de los constantes ataques de la reacción, sufriendo detenciones y torturas, pasando por la prisión y asumiendo las funciones de quienes iban siendo detenidos. Debíamos prepararnos para hacer frente a un ataque tras otro, sin descanso. Hay camaradas que se acuerdan de prestar vigilancia a su alrededor y tomar medidas de seguridad cuando ocurre alguna caída, mientras que cuando las cosas están en calma existe una tendencia a relajar la vigilancia, a no prestar atención a lo que nos rodea. Esto nos cuesta muy caro y refleja una forma de trabajo rudimentaria, que no se corresponde con la envergadura del enemigo que tenemos enfrente.
La experiencia dice que se puede detectar a tiempo la vigilancia policial, y si se toman medidas firmes, evitar muchas detenciones.
La vigilancia revolucionaria, la utilización de la crítica y la autocrítica, así como la planificación y división del trabajo, son medidas que en gran parte complementan las otras formas de luchar contra la policía.
Esdos criterios permitieron al Partido superar esta caída y otras sucesivas, planteando el interrogante de cómo era posible que pudieramos superar situaciones tan sumamente difíciles:
Un Partido joven y débil como el nuestro, no hubiera sido capaz de enfrentarse de la forma que lo ha hecho a la reacción, ni hubiera podido resistir los zarpazos de la represión durante tantos años consecutivos, sin una férrea disciplina en sus filas, y esta disciplina no sería posible si no contara con una línea justa de actuación. Este es el 'oscuro secreto' que envuelve la actuación del Partido, que los panegiristas del sistema y otros mequetrefes al servicio del capital jamás podrán descifrar [...]El Partido soportó con la mayor entereza las peores condiciones imaginables, sin rebajar en ningún momento en lo más mínimo nuestros objetivos revolucionarios y sin que la feroz represión de que estamos siendo objeto hiciera ninguna mella en nuestro espíritu combativo. Hemos demostrado nuestra entrega y nuestra resolución de lucha, nuestra voluntad de ir hasta el final. Nuestra unidad no se ha resentido lo más mínimo, algo realmente muy revelador.La Línea General que viene aplicando el Partido y las distintas políticas y medidas que adopta, son esencialmente correctas. Si no lo fueran, o si el Partido hubiera persistido durante largo tiempo en una línea equivocada, no cabe duda que la reacción nos habría destruido o habrían proliferado las escisiones
(¿A dónde ir? ¿Qué camino debemos tomar?, Informe al Comité Central, setiembre de 1984).
Notas:
(1) Víctor Serge: Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión, Ed. Era, México, 1972, pgs.67 a 69.
(2) «¿Qué hacer?», en Obras Escoguidas en doce tomos, tomo II, pgs.106.