En 1974, cuando la OMLE se extiende por muchas ciudades obreras de Catalunya, Cabeza es uno de sus máximos impulsores y de hecho dicha organización no hubiera cogido base firme en todo el Baix Llobregat sin su trabajo adnegado. Antonio era trabajador de la construcción y en 1975 y con la fundación de nuestro Partido, pasa a militar en éste. Es uno de los militantes puntas de lanza de la organización en Catalunya, aunque debido a su frenética actividad pronto es puesto en la mira represiva y tiene que pasar a la clandestinidad. A inicios de los 80 se incorpora a los GRAPO, al principio como miembro de un comando de información y más tarde como comando activo.
Participa en las audaces acciones de mayo y junio del 81 y pronto se establece una verdadera caza del hombre contra Antonio y el resto de camaradas de su comando.
El día 16 de junio se enfrentan a tiros con la Brigada Antiterrorista en Barcelona y en la fuga recalan en un pueblo cerca de la frontera con Francia. El día 17 instalan su tienda de campaña a las afueras de La Farga de Bebie, a unos pocos kilómetros de suelo francés. Sus compañeros Albino Gabriel López y María Dolores Castro Saa se encaminan al pueblo a por información sobre trenes y algo de comida y tabaco. Él y Roberto Liñeira Oliveira aguardan en la tienda de campaña a pocos kilómetros del pueblo, en una campa muy disimulada y de muy difícil abceso. Sus compañeros en el pueblo son detenidos, conducidos al cuartel de la guardia civil, torturados y asesinados. A La Farga y tras (o durante) el asesinato de Dolores y Albino llegan varios máximos jefes de la guardia civil, entre ellos el teniente coronel Blázquez Pedraza, jefe de la comandancia de Girona, y el general Pajuelo, jefe de la 4ª Zona (Catalunya). El dispositivo de detectar y matar ha cumplido su primera parte. Sólo falta localizar al resto de militantes antifascistas. Como verdaderas hienas despliegan un inmenso círculo en torno a la campiña en la que estaban Roberto y Antonio. Las torturas debieron hacer efecto, porque la tienda estaba muy bien escondida y aún así en tan sólo dos horas y media desde el asesinato de los 2 primeros militantes ya estaban localizados. Al menos un grupo de 18 guardias civiles descargan sobre ellos cientos de balazos, asesinándolos en el acto y dejando los cuerpos tirados por varias horas.