Antonio Cabezas Bella
Asesinado por la guardia civil el 17 de junio de 1981 en Les Lloses, Girona

Antonio Cabeza era un trabajador catalán,que en la época de 1972 toma contacto con la OMLE y empieza a militar en la organización de una forma muy activa.

En 1974, cuando la OMLE se extiende por muchas ciudades obreras de Catalunya, Cabeza es uno de sus máximos impulsores y de hecho dicha organización no hubiera cogido base firme en todo el Baix Llobregat sin su trabajo adnegado. Antonio era trabajador de la construcción y en 1975 y con la fundación de nuestro Partido, pasa a militar en éste. Es uno de los militantes puntas de lanza de la organización en Catalunya, aunque debido a su frenética actividad pronto es puesto en la mira represiva y tiene que pasar a la clandestinidad. A inicios de los 80 se incorpora a los GRAPO, al principio como miembro de un comando de información y más tarde como comando activo.

Participa en las audaces acciones de mayo y junio del 81 y pronto se establece una verdadera caza del hombre contra Antonio y el resto de camaradas de su comando.

El día 16 de junio se enfrentan a tiros con la Brigada Antiterrorista en Barcelona y en la fuga recalan en un pueblo cerca de la frontera con Francia. El día 17 instalan su tienda de campaña a las afueras de La Farga de Bebie, a unos pocos kilómetros de suelo francés. Sus compañeros Albino Gabriel López y María Dolores Castro Saa se encaminan al pueblo a por información sobre trenes y algo de comida y tabaco. Él y Roberto Liñeira Oliveira aguardan en la tienda de campaña a pocos kilómetros del pueblo, en una campa muy disimulada y de muy difícil abceso. Sus compañeros en el pueblo son detenidos, conducidos al cuartel de la guardia civil, torturados y asesinados. A La Farga y tras (o durante) el asesinato de Dolores y Albino llegan varios máximos jefes de la guardia civil, entre ellos el teniente coronel Blázquez Pedraza, jefe de la comandancia de Girona, y el general Pajuelo, jefe de la 4ª Zona (Catalunya). El dispositivo de detectar y matar ha cumplido su primera parte. Sólo falta localizar al resto de militantes antifascistas. Como verdaderas hienas despliegan un inmenso círculo en torno a la campiña en la que estaban Roberto y Antonio. Las torturas debieron hacer efecto, porque la tienda estaba muy bien escondida y aún así en tan sólo dos horas y media desde el asesinato de los 2 primeros militantes ya estaban localizados. Al menos un grupo de 18 guardias civiles descargan sobre ellos cientos de balazos, asesinándolos en el acto y dejando los cuerpos tirados por varias horas.

inicio programa documentos galería