En esas declaraciones el Ministro abogaba por quitar notoriedad a los GRAPO porque -según aseguraba- hablar de la organización es el mejor instrumento para que perviva.
El Ministro insistía en que se hablara lo mínimo posible de los GRAPO para evitar que adquieran notoriedad, algo que únicamente beneficiaría a la organización antifascista. Si alguna enseñanza hemos tenido con ETA es que si se habla todo el tiempo de una organización terrorista sólo es beneficioso para la propia organización y supone el mejor instrumento para que perviva, aseguraba.
Para el Ministro, la mejor contribución que se puede hacer para acabar con los GRAPO es no caer en los mismos errores que, probablemente, se cometen cada día que hablamos de esta organización, y en este sentido señaló que, a pesar de que la mayoría de esos comentarios se hacen de buena fe, por ejemplo con ETA ya no hay forma de parar la espiral de constantes declaraciones.
En cualquier caso, Jaime Mayor Oreja se mostró absolutamente convencido de que las fuerzas de seguridad del Estado serán capaces de acabar con los GRAPO.
Pues nada, es muy sencillo, ya llevan intentándolo todo más de 25 años y no han conseguido nada de nada. Quizá con esta nueva fórmula se callen de una vez los plumíferos de la prensa y dejen de contar mentiras.
Pero en realidad lo que quería decir el Ministro es que nadie denuncie los atropellos que cometen a diario con los militantes de las organizaciones revolucionarias cuando caen bajo sus garras. Lo que quieren es el silencio y carta blanca para despllejar a cualquiera que se les enfrente.
Pueden seguir intentándolo, pero será inútil. Por más vueltas que dan para encontrar una pócima milagrosa con la que impdir el desarrollo de la lucha revolucionaria, no han dado con la fórmula...