"Cuando uno se pone a analizar si Chapaiev poseía cualidades 'sobrehumanas', peculiares, que le dieran su inmarcesible fama de 'heroe', se ve que sus cualidades eran de lo más ordinarias y de lo más humanas que darse puede; es más, estaba privado de muchos rasgos preciosos. Pero los que tenía distinguíanse por su fuerza, por su precisión y agudeza. Chapaiev sabía hacer uso perfecto de sus cualidades: salido de la masa campesina, tosca y semiguerrillera, la electrizaba, la saturaba del contenido que ella misma deseaba y exigía, y se ponía sí mismo en el centro.

"La gloria de Chapaiev fue creada no tanto por sus hazañas heroicas como por la gente que le rodeaba. Pero esta circunstancia no disminuye en absoluto el papel colosal desempeñado por Chapaiev en la guerra civil, aunque se debe saber y recordar que en torno al nombre de cualquier héroe hay siempre más elementos de leyenda que realidades históricas. Sin embargo se nos preguntará ¿por qué estas leyendas se creaban precisamente sobre Chapaiev? ¿Por qué su nombre gozaba de tanta popularidad?

"Pues porque Chapaiev encarnaba con más plenitud que muchos otros la ruda y heroica masa de 'sus' combatientes. Sus acciones eran del gusto de ellos. Estaba dotado de las cualidades de esa masa, de aquellas cualidades que ella tenía en mayor aprecio: el valor personal, la bravura la intrepidez y la decisión. En muchos casos poseía esas cualidades en el mismo o incluso en menor grado que otros, pero sabía aderezar de tal modo sus acciones, y sus allegados le ayudaban en ese cometido con tanto afán, que todas ellas emanaban el aroma de hazañas heroicas y maravillosas. Muchos eran más arrojados e inteligentes, mejores militares y hombres de mayor conciencia política, pero los nombres de esos 'muchos' ha sido olvidados, mientras que Chapaiev vive y vivirá por mucho tiempo en las leyendas del pueblo, pues salió de su entraña y, además, reunía en sí de manera sorprendente todo lo que podía encontrarse, aunque disperso, en la persona y en carácter de sus compañeros de armas".

[Dimitri Furmanov: Chapaiev, 1924]

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