salir | A | B | C | Ch | D | E | F | G | H | I | J | K | L | M | N | O | P | Q | R | S | T | U | V | X | Y | Z
El partido comunista repudia la violencia, pero el carácter irreconciliable de la lucha de clases y la necesidad de la burguesía de mantener por la fuerza la explotación del proletariado así como sus posiciones de privilegio, obliga a los oprimidos y a sus organizaciones de vanguardia a defenderse de sus ataques. Por eso con sus exhortaciones hipócritas, los pacifistas lo que pretenden no es denunciar la violencia de la burguesía sino desarmar al proletariado y dejarle indefenso ante las agresiones de que es objeto. Los comunistas queremos acabar con la violencia acabando con las causas que la engendran, que es la burguesía monopolista y su Estado opresor con sus aparatos coactivos.
Mientras, en ocasiones, los pacifistas aparentan denunciar cualquier clase de violencia, los comunistas diferenciamos entre la violencia opresora de los explotadores y la legítima resistencia de los oprimidos que se defienden con todas las armas a su alcance. Para acabar con la violencia es imprescindible derrotar a los capitalistas y su Estado y para ello la experiencia histórica demuestra dramáticamente a cada paso que hay que recurrir a las armas. Dirigir la lucha armada, prestar todo el apoyo necesario a los combatientes es una obligación que los comunistas siempre hemos cumplido en la primera línea del frente. Sin esta dirección, la resistencia armada sería derrotada.
Es la hipótesis según la cual la vida terrestre no se habría originado en nuestro planeta sino en el espacio interestelar, a través del cual habrían viajado formas elementales de vida que inseminaron la Tierra en un pasado remoto.
Esta hipótesis no explica el origen de la vida sino, en todo caso, la aparición de la vida en nuestro planeta. Defiende la idea de que la vida siempre surge de la vida, separando así a los seres vivos del resto de la naturaleza.
Propuesta por el sueco Svante Arrhenius en 1908, químico premiado con el Nobel, esta hipótesis fue retomada posteriormente por el astrónomo británico Fred Hoyle, quién llegó a postular que la vida llegó a formarse en las nubes de materia orgánica que existen dispersas por todo el espacio.
Es un modelo burgés de control de una cárcel diseñado por Jeremías Bentham (1748-1832) a finales del siglo XVIII por encargo del rey Jorge III para poder vigilar sin que el preso lo sepa.
El panóptico dio lugar en España a la construcción de las cárceles denominadas modelo. En ellas los calabozos tradicionales oscuros y fríos eran sustituídos por celdas de paredes transparentes de manera que un sólo vigilante fuera suficiente para supervisar y controlar a un gran número de presos en cada cárcel.
Tras la derrota del Imperio Otomano en la I Guerra Mundial, el imperialismo se repartió el Oriente Medio en áreas de influencia y trató también de dividir Turquía. En 1924 Mustafá Kemal Atatürk lo impidió en parte pero, al mismo tiempo, al eliminar el califato e implantar un Estado laico, los musulmanes quedaron privados de una única autoridad política y religiosa, lo que favoreció los planes de las grandes potencias imperialistas en la región.
Para defenderse de las agresiones imperialistas, surge el panislamismo como una corriente política y religiosa renovadora que trata de preservar la unidad de todos los pueblos en base a la religión islámica. Entre los reformistas más importantes de aquella época destaca Hasan al-Bana (y sus seguidores Abdelkadar Audah y Abul Ala Maududi), fundador de los Hermanos Musulmanes. Al mismo tiempo que una modernización, el movimiento era también una reacción frente al modo de vida occidental que presentó una carácter regresivo o de retorno a las fuentes primitivas del islam.
En consecuencia, desde sus mismo orígenes el panislamismo tuvo un doble carácter, avanzado y reaccionario a la vez.
El panteísmo, cuyos máximos exponentes fueron Giordano Bruno (1548-1600) y Baruch Spinoza (1632-1677), expuso ideas revolucionarias en su momento, claramente científicas, materialistas y ateas, si bien por su forma no se había desprendido aún de la teología feudal. También sostenían concepciones metafísicas, pues Spinoza no incluía el movimiento como una de las cualidades de la materia.
Existen diversos tipos de paralaje causados por el desplazamiento del punto de observación desde el cual se pretende medir la distancia. Como la Tierra describe una elipse alrededor del Sol, la observación de un mismo objeto forma el ángulo llamado la paralaje. Además se produce un desplazamiento aparente del objeto sobre el fondo de otros objetos cósmicos más lejanos.
La medida de distancias astronómicas por medio del paralaje es aplicable solamente a estrellas relativamente próximas porque a mayor distancia, la paralaje es menor, de modo que los errores de medición se hacen más significativos. A partir de l00 años-luz ya no es fiable la paralaje para determinar distancias estelares. Para estrellas más lejanas, los ángulos de paralaje se van haciendo cada vez más pequeños e imperceptibles y hay que recurrir al método de las Cefeidas o del desplazamiento hacia el rojo.
En fotografía la paralaje determina que lo captado por el fotógrafo a través del visor no coincide con la imagen capturada a través del objetivo de la cámara, excepto en una cámara réflex, en la cual el fotógrafo observa la imagen a través del objetivo.
Es una inferencia errónea en forma de silogismo o de entimema.
A diferencia de un sofisma, que es un argumento con el que se pretende demostrar algo que es falso, el paralogismo no depende de una confusión malintencionada en los términos, sino de un error del razonamiento.
Con esta expresión, la ideología burguesa contemporánea, y especialmente Kuhn, defienden que las tesis científicas dependen de los puntos de partida previos que se adopten. No hay observaciones separadas de la teoría y no se puede distinguir entre teoría y observación porque los términos descriptivos están ya cargados de teoría. Quine afirma que el análisis no está separado de la síntesis. El análisis es verdadero en virtud de los significados de sus conceptos y, por tanto, es verdadero independientemente de cualquier hecho. Las veracidad de la síntesis se funda en los hechos, es decir, depende de ellos. Si no se puede distinguir entre proposiciones cuyo componente fáctico es nulo, esto implica que tampoco se puede distinguir entre el componente lingüístico o significado y el componente fáctico o hecho en ninguna proposición.
A partir de los paradigmas se crean los distintos modelos teóricos, ninguno de los cuales es capaz de describir la realidad de una manera completa, de manera que todos esos modelos son subjetivos, son meros puntos de vista condicionados por la elección de unos u otros paradigmas y son, además, excluyentes ya que aceptar unos supone rechazar los otros. Kuhn niega la objetividad de la verdad y niega, por tanto, la verdad misma. Según él para cualquier experiencia hay una multitud de teorías igualmente correctas, es decir, compatibles con el conjunto de datos empíricos porque las teorías son indeterminadas respecto a los datos, que no garantizan la precisión de ninguna teoría en particular de todo el conjunto de teorías compatibles con ellos. De aquí Kuhn deriva la tesis de la inconmensurabilidad de los paradigmas: hay un número infinito de teorías compatibles con los datos objetivos. No tiene ningún sentido el comparar unos paradigmas con otros ya que incluso los conceptos iguales presentan, de paradigma a paradigma, una variación de significado.
Todo eso conduce al relativismo, porque si una realidad nunca está separada de una teoría o paradigma, quiere decir que hay una multiplicidad de realidades, cada una relativa a un paradigma.
A finales del siglo XIX, antes de la entrada del capitalismo en su etapa imperialista, la participación electoral y parlamentaria del movimiento obrero desempeño un importante papel para organizar a las grandes masas de trabajadores y difundir el marxismo en su seno. Con la entrada en la fase imperialista esos métodos han perdido gran parte de su importancia a causa de que en los países más avanzados se impusieron regímenes reaccinarios.
En el trabajo electoral no es tan importante la intervención de los representantes del proletariado en las instituciones burgueses como los propios comicios, porque durante su celebración se ampliaba el radio de acción de las libertades, estimulaban el intereses y la atención de los trabajadores, permitía agruparlos en grandes concentraciones y realizar una amplia agitación en su seno.
Hoy esas condiciones tan favorables para un amplio trabajo olítico de masas muy raras veces se presentan porque las contiendas electorales y las propias instituciones de la burguesía no tienen ya la importancia de épocas anteriores.
Es la institución característica de la democracia burguesa y desempeñó un papel trascendental en toda la etapa premonopolista del capitalismo. Sin embargo, no tiene nada que ver con lo que la ideología burguesa afirma acerca de la separación de poderes, ya que el parlamento burgués era un instrumento político y no sólo redactaba leyes sino que también imponía medidas admnistativas como la aprobación de los presupuestos, y judiciales, como los procesos políticos y de gracia.
El monopolismo transformó el Estado burgués trasladando el centro de gravedad del poder políticos hacia el gobierno, la administración y la burocracia. El parlamento ha quedado como una cámara secundaria de debates insípidos y estériles y por eso a los monopolistas ya no les preocupa que los partidos reformistas pretendan intervenir en él para apaciguar los estallidos de la lucha de clases.
— 2. Es la situación forzosa del trabajador que carece de ocupación retribuída y entra en el ejército industrial de reserva.
La palabra proviene de un acrónimo inglés de parallax y second. Para distancias mayores se utiliza el megapársec, distancia equivalente a 3'26 millones de años-luz.
Los partidos políticos nacen con el capitalismo al crearse los parlamentos como agrupaciones de intereses de los diputados burgueses que lo componen. Para dirigir el nuevo Estado, las revoluciones burguesas crean asambleas legislativas donde la nueva clase ascendente trata de conciliar sus intereses y dirimir sus conflictos internos. La lucha de partidos era una lucha entre distintos sectores de una misma clase social porque entonces la burguesía era una clase dividida en determinados intereses económicos que se manifiesta en la formación de partidos que, originariamente eran reducidos círculos de parlamentarios.
El desarrollo del movimiento obrero cambia esta situación radicalmente. Gracias a la labor de Marx y Engels en todo el mundo el proletariado crea sus propias organizaciones de clase que ya no son grupos restringidos sino grandes partidos de masas que ponen en peligro la dominaciín política de la burguesía. La lucha de partidos se convirtió en una forma de la lucha de clases. A causa de ello, a finales del siglo XIX la burguesía reacciona con leyes de excepción para impedir el crecimiento del movimiento obrero, lo que finalmente desemboca en el fascismo como forma de dominación omnímoda de la burguesía monopolista.
Los partidos comunistas son diferentes de cualquier otra formación política de la burguesía, e incluso diferentes de las organizaciones obreras de los primeros tiempos. Al llegar el capitalismo a su fase imperialista el Estado burgués se modifica paralelamente y eso requirió del proletariado un nuevo tipo de organización de vanguardia que Lenin describió minuciosamente como partidos aguerridos, preparados para una lucha tenaz, larga e implacable. Por eso los partidos comunistas sólo aparecen tras la Revolución de Octubre y la formación de la Internacional Comunista.
Los partidos comunistas no son organizaciones de masas sino destacamentos de vanguardia que se organizan conforme a los principios del centralismo democrático, que combina la centralización con la democracia.
Tampoco son algo ni ajeno ni alejado de ellas. El partido comunista forma parte integrante de las masas y sufre todas sus vicisitudes internas. Es su componente más dinámico y más avanzado. Para dirigir a las masas en la revolución, el partido comunista debe incorporar a los elementos más conscientes y avanzados de ellas. Esto elementos son el nexo de unión entre el partido y las masas.
La línea política, la estrategia, es lo más importante de un partido comunista que debe elaborarla teniendo en cuenta la situación económica, social, histórica y cultural del país, en sus planos interno e internacional. Como la brújula en los buques, en principio fundamental del comunismo es que la línea lo decide todo. Por ello, en un partido comunista no pueden existir distintas líneas políticas ni facciones opuestas y enfrentadas.
Al mismo tiempo que elabora su línea política, el partido debe forjar los cuadros revolucionarios capaces de llevar a cabo hasta el final. Integrados por revolucionarios profesionales, los cuadros son otro elemento decisivo de un partido comunista porque cada uno de ellos tarda muchos años en madurar, en templarse en el fuego de la lucha revolucionaria y del estudio del marxismo-leninismo.
Es sinónimo de guerrillero o revolucionario alzado en armas.
Los comandos o columnas de los que forma parte se denominan partidas o maquis.
La burguesía mide el nivel de vida de los obreros en un momento dado comparándola en términos absolutos con un tiempo anterior, para concluir que es superior. Naturalmente, es cierto que, en líneas generales, la historia no retrocede, ni en el capitalismo ni en ningún régimen de producción conocido. No obstante, las comparaciones deben efectuarse sobre el conjunto de la clase obrera, no sólo sobre una parte, por ejemplo, sobre aquellos que están en activo, sino también sobre los parados y los jubilados. También se debe efectuar en términos relativos, es decir, el nivel de vida y trabajo está en función de las necesidades y de las posibilidades de una sociedad en una fase determinada de su historia. Así, el crecimiento del nivel de vida del proletariado se debe comparar con el de la burguesía y con los avances sociales. En ese sentido, el nivel de vida de los obreros desciende y empeoran sus condiciones de trabajo y de vida. La depauperación es una consecuencia directa de la ley de la plusvalía y de la ley general de la acumulación capitalista. Es absoluta y también relativa.
Los principales indicadores que determinan el nivel de vida del proletariado en la sociedad capitalista son las dimensiones del paro, el nivel del salario real y su correlación con la fuerza de trabajo, la duración de la jornada de trabajo, la intensidad del trabajo, las condiciones generales de trabajo, las condiciones de vivienda y de vida en general, el servicio médico así como la asistencia social. Con la crisis general del capitalismo el paro forzoso se hace crónico, resulta insoluble y afecta a grandes masas. Priva de medios de vida a los obreros, los condena al hambre y a la miseria y, además, agrava la situación de los obreros ocupados, provoca un descenso de su salario y un empeoramiento de las condiciones de trabajo, inseguridad en el futuro, insuficiencia de recursos e inestabilidad. Otra de las manifestaciones esenciales de la depauperación absoluta del proletariado bajo el capitalismo estriba en el descenso del salario real, con lo que se reduce el grado en que se satisfacen las necesidades del obrero indispensables para la reproducción normal de su fuerza de trabajo. Intensificando el trabajo y prolongando la jornada, los capitalistas obligan al obrero a invertir más trabajo. Por otra parte, el salario o se estanca o se eleva en una medida insignificante, con lo que se hace mayor la diferencia entre el salario real y el valor de la fuerza de trabajo. La depauperación absoluta del proletariado bajo el capitalismo se agudiza de modo especial durante las crisis económicas, en los períodos de estancamiento industrial, momento en el que aumenta la dependencia del trabajo asalariado respecto al capital. La política reaccionaria del capital monopolista frente a los obreros, la ofensiva contra los derechos democráticos de la clase obrera, la aprobación de leyes antiobreras, dificultan la lucha del proletariado por sus derechos y lleva a empeorar su situación.
El proceso de depauperación absoluta del proletariado no es ininterrumpido, día a día, semana a semana y año por año del nivel de vida de los obreros. Se cumple como una tendencia inherente al capitalismo que se manifiesta de manera desigual en los diversos países y en los diferentes períodos. Varios factores contrarrestan dicha tendencia entre los cuales el más importante es la lucha de la clase obrera por mejorar su situación, por defender sus intereses básicos. Pero las conquistas económicas y otras mejoras de las condiciones de vida de la clase trabajadora obtenidas en el marco del capitalismo no pueden ser sólidas. La lucha económica de la clase obrera no es suficiente para eliminar la tendencia a la depauperación absoluta del proletariado. Únicamente la liquidación del régimen capitalista puede librar de la explotación a la clase obrera y acabar con su depauperación absoluta.
La depauperación relativa es la disminución de la parte que la clase obrera percibe de la renta nacional bajo el capitalismo, con la que aumenta la parte que perciben las clases explotadoras. La parte de la renta nacional que el proletariado obtiene está determinada por la relación entre la suma total de salarios de los obreros en un año y la renta nacional. La parte de la clase capitalista viene determinada por la relación entre la plusvalía creada durante un año y la renta nacional. La parte relativa de los obreros se va haciendo cada vez menor.
La depauperación relativa, lo mismo que la depauperación absoluta, es una consecuencia directa de la acción de la ley económica fundamental del capitalismo, la ley de la producción de plusvalía y la ley general de la acumulación capitalista. Como resultado del crecimiento de la productividad y de la intensidad del trabajo, crece la explotación de los obreros y, por consiguiente, se elevan la cuota y la masa de plusvalía. Al mismo tiempo, el aumento de la productividad del trabajo disminuye el valor de los medios de subsistencia del obrero, es decir, el valor de la fuerza de trabajo y, en consecuencia, se reduce la parte que perciben los obreros del nuevo valor creado. Al crecer la acumulación del capital, disminuye la parte que la clase obrera percibe de la renta nacional y aumenta correspondientemente la parte de la clase capitalista. Sobre esta base aumenta la desigualdad social, se ensancha el abismo entre los explotadores y los explotados, los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.
Los apologistas del capitalismo intentan encubrir el volumen real de las ganancias de los capitalistas y, con ello, disminuir la verdadera parte de la renta nacional que éstos perciben. Al mismo tiempo, al calcular la parte que recibe la clase obrera, no toman en consideración los descuentos que, en concepto de impuestos, gravan los salarios, ni desglosan el salario de la clase obrera, del sueldo que perciben los empleados del Estado y el personal administrativo, altamente remunerados, ni de los ingresos de otras personas que trabajan a sueldo; todo esto hace que se presente sensiblemente abultada la parte de la renta nacional que el proletariado obtiene. Afirman que en los últimos tiempos se ha producido una revolución de los salarios, es decir, que aumenta la parte de la renta nacional percibida por los obreros y otros trabajadores, y disminuye la parte de los capitalistas. Los hechos, sin embargo, demuestran de manera irrefutable que bajo el régimen capitalista actual cada vez se hace mayor el abismo entre el nivel de vida de los capitalistas y el del proletariado.
El monopolismo, la concentración y la centralización del capital son formas de pauperismo que fuerzan a la pequeña burguesía y a los productores independientes a transformarse en asalariados, en trabajadores por cuenta ajena.
La pequeña burguesía es una clase intermedia ente el proletariado y la burguesía. Intenta escalar hacia la burguesía acumulando e incorporando mano de obra pero padece la competencia desigual de capitales más fuertes que la relegan a una función económica marginal y la arruinan, corriendo el riesgo de proletarizarse.
Este sector social ya no desempeña el importante papel que tuvo en épocas anteriores, antes de la entrada del capitalismo en su fase monopolista, donde sus partidos políticos disponían de fuertes posiciones políticas. Por eso en los países monopolistas tratan de ganar para su causa a los trabajadores adoptando un lenguaje seudosocialista e incluso izquierdista.
Para la lucha contra el monopolismo, dado el enfrentamiento de la pequeña burguesía con él, es muy importante que el partido comunista sepa ganarse a esta clase, cuidando no obstante de preservar la dirección de la lucha.
Es una versión de la religión zoroástrica que preservan los miembros de una comunidad étnica que habita en el oeste de la India, especialmente en la ciudad de Mumbai, descendiente de los persas (parsis) que emigraron a la India en el siglo VIII huyendo de la expansión islamista.
El nombre proviene del Pelagio (360-422), un monje bretón para quien el hombre no necesita la ayuda de dios porque es autónomo y vive con independencia de él. La santidad es una meta que se debe consiguir con el propio esfuerzo, sin necesidad de la gracia. Por eso, también decía que el pecado original no es hereditario. Las penalidades de esta vida son consecuencia de nuestros pecados personales y no de un supuesto pecado original porque el hombre no nace con el alma manchada ni necesita tampoco el bautismo.
El punto de máxima distancia de un cuerpo al Sol se llama afelio. La Tierra llega al perihelio todos los años a principios de enero. Entonces la distancia desde el Sol es de 147 millones de kilómetros, mientras que cuando se encuentra en el afelio, está a 152 millones de kilómetros. Cualquier objeto que se desplace en una órbita elíptica, se mueve más rapidamente en el perihelio y más lentamente en el afelio.
Cuando un objeto gira alrededor de algo que no es el Sol, no se usan los términos de perihelio y afelio. Los satélites que orbitan a la Tierra tienen un punto cercano llamado perigeo y un punto lejano llamado apogeo.
Era el derecho feudal que tenían los nobles y los autoridades ecleasiásticas de mantener el primero contacto sexual con la mujer recién casada con uno de sus vasallos.
Es el representante que actúa en nombre y por cuenta de otro.
El término procede de la orfebrería y se utiliza en sentido figurado para aludir a un criterio de medida, de comparación o de prueba para comprobar si se supera o no.
La planificación constituye una de las manifestaciones del papel dirigente del partido comunista tras la revolución socialista. La planificación de la economía es un enorme avance del socialismo frente al capitalismo: incorpora a los trabajadores a la edificación consciente del Estado, permite desarrollar la economía de manera incesante y a grandes ritmos, emplazar con acierto las fuerzas productivas en el territorio del país, introducir en la producción, de manera rápida y completa, los resultados de la ciencia y de la técnica, utilizar todos los recursos materiales, financieros y laborales de la sociedad en beneficio de los trabajadores.
Es posible a condición de que exista la propiedad social sobre los medios de producción. El paso de los medios fundamentales de producción a propiedad del pueblo hace necesario el desarrollo planificado y proporcional del socialismo, permite establecer, junto a la unidad económica, una unidad de organización de la economía nacional, una dirección única en todas sus partes y, en consecuencia, ofrece la posibilidad de desarrollar el socialismo en consonancia con un plan establecido de antemano.
La principal tarea que la planificación resuelve es la de asegurar el desarrollo proporcional de la economía del país y de cada una de las partes de la misma con el fin de obtener, en interés de la sociedad, los mejores resultados de producción con un mínimo de inversiones. En la sociedad socialista, los planes son científicos, pues reflejan las exigencias de las leyes objetivas del desarrollo social. La planificación se funda, ante todo, en la ley del desarrollo planificado de la economía nacional. También tiene en cuenta las exigencias de otras leyes económicas del socialismo (la ley económica fundamental, la ley del valor, la ley del desarrollo preferente de la producción de medios de producción, etc.). Además, al establecer los índices de planificación acerca del desarrollo de la economía nacional, se tienen en cuenta, asimismo, el carácter que presenta el progreso de la técnica y de la tecnología, los novísimos descubrimientos de la física, de la química, de la agronomía y de otras ciencias. En la práctica de la planificación aplican medios técnicos modernos y los métodos matemáticos.
Los planes sirven como directrices. La planificación de la economía nacional se lleva a cabo según el principio del centralismo democrático en la dirección de la economía. El plan de la economía nacional se elabora comenzando por las empresas y las obras de construcción, por los koljoses y sovjoses, por las organizaciones de investigación científica, las oficinas de proyección y laboratorios.
La elaboración del plan económico se basa en la prioridad en los ritmos de crecimiento, en el volumen de las inversiones básicas y en el abastecimiento de recursos materiales, se asigna a las ramas más progresivas y a las producciones que contribuyen en mayor grado al progreso técnico, al aumento de la productividad del trabajo social, a la reducción del costo de producción (por ejemplo, la química, la radio electrónica, etc.). Dentro de cada rama, se determinan las orientaciones más importantes y avanzadas de su desarrollo, y partiendo de ellas el pian establece el desarrollo de la rama correspondiente (por ejemplo, en metalurgia se planifica utilizar en mayor escala el método de convertidores y la fundición continua del acero; en la industria hullera, el método para extraer el carbón a cielo abierto, etc.). En segundo lugar, las inversiones básicas se dirigen, ante todo, a la terminación de las obras empezadas, con lo cual se logra reducir los plazos de las obras y aumentar la puesta en actividad de nuevos potenciales de producción; se prevé la asignación preferente de recursos para ampliar y reconstruir las empresas en funciones, lo cual proporciona una reversibilidad más rápida y eficaz de las sumas invertidas. En tercer lugar, las tareas señaladas en el plan se fijan de modo que se aprovechen plenamente las reservas interiores de las empresas y de las obras en construcción, se introduzcan más ampliamente nueva maquinaria y tecnología, se eleve sin cesar la calidad de la producción. Los planes deben confeccionarse de tal modo que respondan por entero a la tarea de crear la base material y técnica del comunismo, la de seguir mejorando las condiciones de vida del hombre soviético. El plan estatal abarca diversos aspectos de la economía nacional. Se señalan en él las tareas en la producción, distribución y transporte de artículos, en el desarrollo e introducción de nueva maquinaria en la producción, en la ampliación de las obras básicas, en el abastecimiento de materias primas, materiales, y combustible para la producción; se señalan los objetivos concernientes al trabajo y al salario, a la circulación de mercancías; se determina el desarrollo de la economía por ramas, repúblicas federadas y distritos económicos. Todas las facetas y partes de la economía nacional se hallan orgánicamente enlazadas entre sí. Por consiguiente, también en el plan han de hallarse perfectamente articulados los diversos índices. Ello se logra mediante el método de balances de la planificación. Las tareas del plan de la economía nacional se expresan mediante un sistema de índices. El sistema consta de índices naturales (por ejemplo, tareas relativas a la producción de las clases más importantes de artículos) y de índices de valor (por ejemplo, producción global, fondo de salarios). Dichos índices se hallan mutuamente conexionados, pues expresan en forma distinta y desde diferentes puntos de vista los mismos procesos, relacionados entre sí, que tienen lugar en la economía nacional. El sistema de planificación se va perfeccionando a medida que la economía crece y se hace más compleja a medida que cambian las formas de dirección, aumenta la calificación de los obreros y va perfeccionándose gradualmente la mecanización de su trabajo.
Discípulo de Sócrates, e influido también por Pitagóras, Parménides y Heráclito, Platón defendió una concepción idealista del mundo para luchar contra las teorías materialistas de su tiempo. Desarrolló la teoría acerca de la existencia de formas incorpóreas de las cosas (especies o ideas, a las que contraponía el no ser, identificado con la materia y el espacio. Según Platón, el mundo sensorial es engendrado por las ideas, y la materia ocupa una posición intermedia entre aquél y éstas. Las ideas son eternas: no nacen, no perecen, no son relativas, no dependen del espacio ni del tiempo.
En el centro de su cosmología se encuentra la teoría acerca del alma universal. El alma está encerrada en la cárcel de nuestro cuerpo y, al morir, existe la reencarnación.
Platón diferenciaba los tipos de conocimiento en dependencia de las diferencias de los objetos cognoscibles. Sólo es posible conocer fidedignamente las especies verdaderamente existentes. La fuente de este conocimiento está en los recuerdos del alma inmortal del hombre acerca del mundo de las ideas por ella contemplado antes de instalarse en el cuerpo mortal. De las cosas y de los fenómenos sensoriales no es nosible tener conocimiento, sino tan sólo formarse una opinión probable. Entre las ideas y las cosas sensibles, situó Platón los objetos matemáticos, accesibles al conocimiento especulativo.
El método de cognición es la dialéctica, por la que Platón entendía un doble camino: el ascenso por grados de generalización de los conceptos hasta llegar a los géneros superiores, y el camino inverso, descendente, desde los mismos conceptos generales hasta los de generalización cada vez menor. El proceso descendente afecta sólo a las especies o ideas, pero no a las cosas sensibles, singulares.
El idealista británico Whitehead dijo que toda la filosofía de occidente era sólo una nota a pie de página a la obra de Platón. Se refería a la filosofía idealista. Por sus concepciones políticas, Platón era un reaccionario, portavoz de la aristocracia ateniense. Esbozó la imagen de un Estado ideal dirigido por filósofos del que era premisa básica el trabajo de los esclavos. En palabras de Marx, la utopía de Platón constituía una idealización ateniense del régimen de castas de Egipto. Marx observó que Platón había comprendido de manera genial la trascendencia de la división del trabajo para la formación de la ciudad-Estado griega.
La teoría de la plusvalía descubierta por Marx es la piedra angular de su doctrina económica porque expresa la esencia misma de la explotación capitalista. Al organizar la producción, el capitalista desembolsa una determinada suma de dinero para adquirir medios de producción y para comprar fuerza de trabajo a fin de obtener un excedente de valor sobre la cantidad de dinero inicial anticipada. Pero es la fuerza de trabajo la que posee la facultad de crear un nuevo valor, con la particularidad de que dicho nuevo valor es mayor que el de la propia fuerza de trabajo porque el capitalista obliga al obrero a trabajar más allá del tiempo necesario para reproducir el valor de su fuerza de trabajo. Por eso, el trabajo del obrero asalariado es la única fuente de plusvalía.
La plusvalía tiene dos modalidades. En primer lugar está la plusvalía absoluta, que es la que obtiene el capitalista con la prolongación de la jornada de trabajo. La creación de plusvalía absoluta constituye la base del sistema de explotación capitalista, ya que es condición ineludible de dicho sistema el prolongar la jornada laboral más allá del tiempo de trabajo necesario. El método de la plusvalía absoluta alcanzó su máxima difusión en los estadios iniciales del capitalismo, cuando en las fábricas predominaba aún el trabajo manual. La clase obrera, con su lucha por la reducción de la jornada de trabajo, logró que se limitara considerablemente en los países capitalistas avanzados. Hoy, la burguesía monopolista procura obtener plusvalía absoluta recurriendo al destajo y a las horas extraordinarias.
Cuando apareció la gran industria maquinizada resultó posible aumentar la plusvalía incrementando la productividad del trabajo, es decir, la plusvalía relativa. El incremento de la productividad del trabajo en las ramas que producen medios de subsistencia para los obreros disminuye el valor de los medios de subsistencia necesarios para reproducir la fuerza de trabajo, lo cual conduce a una reducción del tiempo de trabajo necesario. Con esto, el obrero no gana nada, pues la ganancia, que se eleva a consecuencia del aumento de la productividad del trabajo, pertenece a los capitalistas. Manteniéndose invariable la duración de la jornada de trabajo, la disminución del tiempo de trabajo necesario aumenta el tiempo de trabajo adicional y, en consecuencia, crece el grado de explotación de los obreros. La producción de plusvalía relativa aumenta la cuota de plusvalía, es decir, el grado de explotación de los obreros. En la actualidad, la producción de plusvalía relativa no sólo va unida a la reducción del valor de la fuerza de trabajo, sino, además, a un empeoramiento de la situación de los obreros. Con el desempleo forzoso, éstos se ven obligados a trabajar por un salario inferior al valor de la fuerza de trabajo. En los países capitalistas, los obreros no tienen más remedio que consumir sucedáneos, más baratos que los otros productos, y, por tanto, alimentos, ropa, etc. de peor calidad. Los capitalistas utilizan todo esto para obtener plusvalía relativa.
Los capitalistas procuran ampliar incesantemente la producción poniendo para ello en circulación la plusvalía creada por los obreros. Ampliando la producción -lo cual va acompañado de un aumento del número de obreros asalariados sometidos al yugo de la explotación capitalista- y elevando la cuota de explotación, los capitalistas se apropian de una masa de plusvalía cada vez mayor. Por consiguiente, la acumulación del capital lleva a un aumento de la riqueza de los capitalistas, a intensificar la explotación de los obreros y al empeoramiento de su situación.
En el proceso de distribución, la plusvalía se divide en ganancia obtenida por los empresarios industriales y comerciales, interés, que perciben los bancos y renta que se embolsan los terratenientes.
El motor del capitalismo es la máxima obtención de plusvalía. Esto conduce inevitablemente a que se agrave la contradicción fundamental del capitalismo, que es la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de la apropiación de los frutos del trabajo; conduce a que se agudicen las contradicciones de clase y, como consecuencia, al inevitable cambio revolucionario del capitalismo por un modo de producción nuevo, más progresivo: el socialismo.
— 2. Fue un movimiento político ruso de finales del siglo XIX surgido de la burguesía revolucionaria que ganó el apoyo de las masas campesinas, adoptando primero formas de acción directa anarquista y evolucionando desde 1903 hacia el marxismo, momento en el que adoptó el nombre de socialismo revolucionario o eserismo.
Aparentemente el positivismo se presenta como una negación de la filosofía, escudándose bajo pretensiones científicas. Calificándolos de metafísicos, rechaza los problemas tradicionales que han dividido históricamente a los filósofos para centrarse en abordar únicamente las cuestiones que se puedan someter a experimentación. Su objetivo es crear una nueva metodología o lógica de la ciencia de carácter neutral, por encima del materialismo y del idealismo. Según ellos, las ciencias sólo versan acerca de los hechos en la forma en que nos los transmiten nuestros sentidos.
El positivismo ha atravesado tres etapas. A mediados del siglo XIX fue expuesto por el francés Augusto Comte; más tarde, a finales de aquel siglo, los alemanes Mach y Avenarius lo continuaron bajo el nombre de empiriocriticismo y, finalmente, en la primera mitad del siglo XX, se extendió, impulsado por el Círculo de Viena (Schlick, Carnap, Neurath) y el atomismo lógico de Russell.
Está influido por el ambiente cultural vitalista de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, del que formaba parte Nietzche. También se aprecia en los posmodernistas un fuerte componente freudiano de culto a lo inconsciente. Rechazan los ideales racionalistas de la Ilustración y conciben la ciencia como un puro lenguaje, que no es diferente de otras formas de conocimiento. Su reacción nihilista devino en un culto a la estética, tomado de los movimientos dadaístas y el surrealistas donde se borran los límites entre el discurso literario y el filosófico y científico.
La teoría del pensamiento fragmentario de Karl Popper impulsó también esta corriente, que renunció a las grandes elaboraciones filosóficas a favor de pequeñas ideas. Las grandes teorías, sobre todo el marxismo, según él, son totalitarias, ya que reivindican la defensa de la verdad, algo que no existe. En su lugar propuso el pensamiento débil.
Es el conjunto de experimentos y actividades humanas de los que se obtienen o en los que se confirman los conocimientos teóricos abstractos.
Existen tres tipos fundamentales de práctica: la práctica política, la experimentación científica y la producción material. De ellas forma parte integrante el trabajo que, no obstante su importancia histórica, fue históricamente monospreciado por los pensadores anteriores a Marx y Engels, los únicos que situaron a la actividad humana en el centro de todas las manifestaciones humanas. Con la revalorización del trabajo y de la práctica, Marx y Engels revolucionaron todas las concepciones anteriores cuyo núcleo giraba en torno al intelecto, al hombre como ser racional y al saber por el saber mismo. En este sentido, la práctica es una totalidad dentro de la cual la razón y el intelecto no son más que una parte.
Con la teoría, la práctica forma una unidad dialéctica inseparable en cualquier ciencia, de forma que interactúan entre sí de manera continua. Esa unidad es una expresión de la unidad entre lo concreto y lo abstracto. El conocimiento se inicia con lo práctico y lo concreto para volver de nuevo al punto de partida del que emana, siguiendo un ciclo que se repite incesantemente y que se enriquece a sí mismo cada vez.
De ahí que el empirismo carezca de fundamento porque toda observación práctica se realiza a partir de un cierto acervo de hipótesis y conocimientos previos, que se corroboran o rechazan en ella. Al mismo tiempo, la teoría estimula nuevas prácticas y nuevos experimentos para profundizar en el conocimiento de la realidad.
Para defender su idealismo subjetivo, los empiristas y positivistas modernos pretenden que la experimentación tiene un carácter irrepetible, que cada observador aprecia elementos diferentes e incluso que en cada observación se distorsiona el fenómeno observado. Esto contradice una larga experiencia científica, en la cual los fenómenos pueden observarse en su desencadenamiento natural, pueden producirse de manera artificial y pueden repetirse y reproducirse en las condiciones más diversas hasta adquirir no sólo un conocimiento cabal del movimiento de la materia, sino su dominio y control.
Es una variante del idealismo subjetivo impuesta en la ideología burguesa contemporánea desde Estados Unidos.
Los pragmatistas niegan la existencia de la verdad objetiva ya que, según ellos, el conocimiento no es cierto ni falso sino útiles o inútiles. La manera de resolver las disputas filosóficas consiste en comparar las consecuencias prácticas de cada una de ellas. Además, esa utilidad práctica la entienden de una manera subjetiva como aquello que satisface los intereses y espectativas de cada individuo.
Como todo idealismo subjetivo, los pragmatistas disuelven la realidad en las experiencias y las sensaciones. Para ellos, no existe una esencia de las cosas sino que hay que atenerse a la apariencia de las mismas, la manera en la que se presentan al observador.
No obstante su difusión, el pragmatismo es una corriente filosófica paupérrima que pone de manifiesto el escaso bagaje de nuevas ideas que el imperialismo anglosajón es capaz de engendrar. Su amplia difusión en los círculos intelectuales se explica por motivos exclusivamente políticos. Su fundador, Charles Peirce (1839-1914), a pesar de concebir la ciencia como una consolidación de la fe, hizo algunas aportaciones valiosas a la lógica formal, concibiéndola como un sistema de signos, lo que impulsó la semiología. También desarrolló la lógica matemática y la teoría de probabilidades.
Actualmente es una corriente fusionada con el positivismo.
El valor, es decir, las inversiones socialmente necesarias de trabajo, materializado en tal o cual mercancía, sólo puede expresarse indirectamente a través del valor de otra mercancía. El precio de una mercancía indica que en ella se encuentra materializado tanto trabajo socialmente necesario cuanto representa la suma dada de dinero.
Los precios de las mercancías pueden subir o bajar por el cambio de valor las mercancías y por el cambio de valor del material monetario. Aunque en la base del precio se halla el valor, el precio de cada mercancía por separado no coincide necesariamente con el valor. Por influjo de la oferta y la demanda, los precios se apartan del valor. Ahora bien, en escala de la sociedad, la suma de los precios de toda la masa de mercancías es igual a la suma de los valores.
En la fluctuación de los precios en torno al valor y en la igualdad final entre la suma de los precios y la suma valores, encuentra su manifestación la ley del valor. Decía Lenin que el precio es la manifestación de la ley del valor. El valor es la ley de los precios, es decir, la expresión generalizada del fenómeno del precio. En la economía basada en la propiedad privada sobre los medios de producción, los precios se establecen en el curso de la lucha competitiva bajo la presión de leyes económicas espontáneas. Mientras que en la producción mercantil simple los precios fluctúan en torno al valor, en la economía capitalista donde las mercancías se cambian como productos de los capitales, el precio de mercado oscila en torno al precio de producción, forma transfigurada del valor.
En el capitalismo, la categoría de precio, en manos de las clases explotadoras y su Estado, es otro instrumento más para depauperar a los trabajadores, para mantener el expolio de los países menos desarrollados y la lucha competitiva de los monopolios con miras a la obtención de elevadas ganancias.
Es la teoría mística según la cual todo en e1 mundo, hasta los fenómenos de la vida humana, está predeterminado por la voluntad de dios.
Fue impulsada por Agustín de Hispona y luego por los teóricos de la reforma, especialmente Lutero y Calvino. Conduce a negar el cambio y a considerar absurda toda actividad porque la armonía del universo viene impuesta por una rigurosa necesidad mecánica.
Originarimente fue la gramática la que se ocupó de los predicados dentro de las oraciones que, además, se componían también de un sujeto y del verbo ser. Este tipo de oraciones eran muy importantes porque son las que contienen las definiciones y, por tanto, las que permiten clasificar, agrupar y comparar las cosas para crear clases y conjuntos homogéneos y, además, también porque son las que se sustentan en el principio de identidad.
Por eso la lógica se intersó por este tipo de construcciones gramaticales, sobre todo cuando los enunciados se convirtieron en el siglo XIX en su elemento nuclear. Siguiendo a Aristóteles, la escolástica había considerado que el sujeto y el predicado tenían una naturaleza completamente distinta. A diferencia del sujeto, el predicado no tiene suposición (suppositio), es decir, realidad o existencia, sino apelación o nombre. El sujeto es la parte completa o autosuficiente del enunciado, mientras que el predicado necesita del sujeto. El sujeto son las sustancias que componen el mundo y el predicado son las determinaciones intelectuales que la mente coloca a las sustancias igual que el demiurgo ponía orden en el caos originario de la materia. Así, el enunciado consistía en poner predicados a los sujetos igual que se ponen nombres a los animales. Pero en realidad los animales no tienen nombre sino que somos los hombres los que se los ponemos.
Frege no admitió un análisis de este tipo, porque si bien podía resultar válido en física e incluso en geometría, no servía para la aritmética, pues un juicio como "2 + 2 = 4" no tiene sujeto ni predicado. Según él, la matemática no podía apoyarse en la gramática sino en la lógica; el análisis del lenguaje no puede ser lingüístico sino lógico. Aunque por razones distintas, es el mismo programa de Berkeley: se trata de separar al pensamiento del lenguaje o, por mejor decirlo, liberar al pensamiento del lenguaje (naturalmente, del lenguaje coloquial) y vincularlo a la lógica o, por seguir precisando, a una lógica formal que es un lenguaje artificial. Dos juicios pueden variar en su estructura gramatical y, sin embargo, dar lugar a las mismas conclusiones. Para ilustrarlo Frege cambiaba el enunciado de activa a pasiva. Además, si bien todo enunciado incluye siempre una forma verbal, ésta no tiene que pertenecer necesariamente al verbo ser. Frege pone el verbo ser como ejemplo de este problema: el verbo ser es polisémico pues puede indicar por lo menos dos tipos de relaciones lógicas: por un lado, tiene un significado existencial que afirma la realidad de un objeto y, en consecuencia, que el conjunto al que se refiere el enunciado no es vacío; por el otro lado, el verbo ser es copulativo, lo que a su vez puede tener también variadas significaciones, no siempre bien determinadas; a veces asocia un predicado a un sujeto, otras establece la identidad entre ambos y, finalmente, incluye a un elemento en un conjunto. Por eso, concluye Frege, lo mejor sería expulsar definitivamente las palabras sujeto y predicado.
Russell radicalizó esta misma línea porque considera que las disputas filosóficas tienen un marcado origen lingüístico porque las frases predicativas, que son las que han alimentado la metafísica, sólo aparecen en determinadas lenguas, como el alemán. Bastaría rechazar las oraciones predicativas para conmover la base entera de la metafísica. Propone crear una teoría de los tipos para ir más allá de la dualidad sujeto y atributo donde a los objetos se les otorgan cualidades.
Frege sustituyó la antigua estructura gramatical de los enunciados (aquellos que contienen como sentido un pensamiento) por la distinción entre función y argumento, tomada de la matemática, donde el argumento es la expresión determinada, la función es la expresión determinante de la anterior y absorbe a la cópula. Dentro del enunciado la función desempeña el papel de atribuir algo respecto de su argumento.
El abandono de la lógica de predicados por el par argumento y función, supone apartarse del análisis de conceptos, habitual hasta en las ciencias y en la filosofía, desplazando el foco de observación desde la conciencia hacia el lenguaje, por un lado, y hacia las relaciones, por el otro. Es un modo de eliminar los universales, un ejercicio de nominalismo que, a su vez, ha tenido como consecuencia un desplazamiento del interés desde el contenido hacia el continente, desde los sujetos (argumentos) hacia los predicados (funciones). Los siguientes pasos llegaron rodados, por la propia fuerza de la gravedad: si la parte relevante de los enunciados son las funciones y éstas no son más que relaciones, Russell deduce que se debe abandonar tanto el concepto de sustancia implícito en los predicados, esto es, el par sustancia-accidente derivado del de sujeto y predicado que conduce a lo absoluto, como el concepto de causalidad (el par causa y efecto) en beneficio de la idea de funcionalidad.
En las repúblicas presidencialistas coincide habitualmente el cargo de jefe del Estado con el de primer ministro o presidente del gobierno, o bien éste es nombrado por el presidente de la república. En cualquier caso, siempre dispone de importantes competencias, como la diplomacia o la defensa, creándose un centro de poder paralelo al parlamento.
Era el guardaespaldas particular del emperador o de los generales romanos.
Aunque empezó siendo un juez, el pretor romano se acabó convirtiendo en un oficio militar de gran influencia por su proximidad al poder. La expresión se conserva en su sentido despectivo como sinónimo de mercenario a sueldo que carece de principios de ninguna clase.
Anglicismo; debe decirse intimidad.
Los programas demuestran la unidad dialéctica que existe siempre entre la teoría y la práctica. Habitualmente en ellos existe un apartado que tiene un carácter inmediato o táctico, junto a otro a largo plazo o estratégico.
También conocida como investigación operativa, es un desarrollo económico de una rama de la matemática para optimizar la gestión de los recursos, reduciendo los gastos al mínimo u obteniendo los máximos rendimientos. También tiene una estrecha relación con la teoría matemática de los juegos.
En el proceso de producción el proletariado crea la plusvalía, que es la fuente del enriquecimiento de la burguesía, segunda clase fundamental de la sociedad capitalista. Su explotación por la burguesía origina contradicciones irreconciliables entre ellos, así como la lucha de clases. El proletariado, ligado a la gran producción maquinizada, es la única clase consecuentemente revolucionaria de la sociedad capitalista y está llamada a encabezar a todos los trabajadores en la lucha contra el capitalismo, a convertirse en el sepulturero del régimen capitalista y en el forjador del comunismo.
Luchando por emanciparse de la explotación capitalista, el proletariado crea sus organizaciones de clase, cuya forma superior son los partidos comunistas que dirigen la lucha de clase en la esfera económica, política e ideológica, y apoyándose en el marxismo-leninismo. A medida que el capitalismo se desarrolla, la lucha clasista adquiere un carácter internacional y crea las condiciones para que los proletarios de todos los países se unan, para que se establezcan entre ellos lazos de solidaridad. En la lucha contra la burguesía, el proletariado actúa como dirigente de todas las masas oprimidas y explotadas de la sociedad capitalista. Cumpliendo su misión histórica mundial, el proletariado, por medio de la revolución socialista, pone fin al dominio de la burguesía, suprime la propiedad capitalista sobre los medios de producción e instaura la propiedad socialista.
Vencedor en la revolución, el proletariado establece su dictadura que es el arma fundamental para la edificación del socialismo. Con la victoria de la revolución socialista cambian la situación y el papel del proletariado en la sociedad: éste deja de ser una clase oprimida y se convierte en clase obrera liberada de todo yugo y explotación, dueña -junto con los demás trabajadores de la sociedad socialista- de todas las riquezas del país.
Pero la clase obrera es la única clase de la historia que no aspira a perpetuar su dictadura ya que su meta final es la desaparición del Estado y la creación de una sociedad sin clases.
La propiedad siempre se presenta bajo una forma históricamente determinada; su contenido y forma dependen del modo dominante de producción. Mientras que los científicos burgueses ven en la propiedad tan sólo una relación entre los hombres y las cosas, relación concebida como perpetua e inmutable, el marxismo considera la producción como la relación fundamental de producción entre los hombres, entre las clases sociales, relación que se expresa en la que se da entre ellos y las cosas y se modifica en consonancia con las cambiantes condiciones económico-sociales de vida de la sociedad humana.
El papel principal en la apropiación lo desempeña la propiedad sobre los instrumentos y medios de producción. El carácter de la propiedad se determina en función de quienes son los poseedores de tales instrumentos y medios. A un determinado nivel de las fuerzas productivas de la sociedad corresponde una forma de propiedad que les es inherente. En el régimen de la comunidad primitiva, donde el nivel de las fuerzas productivas era sumamente bajo, la propiedad sobre los productos del trabajo y los primitivos instrumentos de producción era comunitaria, colectiva. Al descomponerse dicho régimen, surge la propiedad privada sobre los medios de producción y los resultados de la misma, así como sobre el trabajador, que se convierte en propiedad del dueño de esclavos.
Cuando aparece la propiedad privada sobre los medios de producción, nace la explotación del hombre por el hombre, la sociedad se escinde en dos clases: la de los explotadores y la de los explotados. En la sociedad feudal, continúa desarrollándose la propiedad privada. Es en la sociedad capitalista donde la propiedad privada sobre los medios de producción alcanza su máximo desarrollo, pues bajo el capitalismo todos los artículos, en lo fundamental, se producen como mercancías y son propiedad privada de individuos. A medida que la sociedad burguesa se va desarrollando, los capitalistas concentran casi la totalidad de los medios de producción y de los productos del trabajo. En la fase imperialista, los monopolios capitalistas más importantes en la industria, en la banca, en la agricultura y en el transporte poseen capitales gigantescos y son los dueños de los destinos de la economía en la sociedad burguesa.
El desarrollo de las fuerzas productivas contemporáneas, cada vez más sociales por su carácter, tropieza con los estrechos marcos de la propiedad capitalista privada. La anarquía de la producción y la falta de planificación, la competencia entre los dueños de las empresas capitalistas, las crisis económicas de superproducción, el bajo nivel de consumo de las masas trabajadoras, la existencia del paro forzoso de masas junto al hecho de que las empresas trabajan por debajo de su potencial de producción, todo ello demuestra que el régimen social basado en la propiedad privada capitalista ha caducado, se ha convertido en un freno para que la sociedad y sus fuerzas productivas avancen sin obstáculos y debe ceder su lugar al socialismo.
En el socialismo (primera fase del comunismo), domina la propiedad social en dos formas: la estatal (de todo el pueblo) y la cooperativa. La primera pertenece a todo el pueblo en la persona del Estado y constituye la forma principal de la propiedad socialista, va unida a la forma más elevadas de la producción social. La segunda constituye una propiedad socialista de grupo, formada mediante la socialización de los medios de producción fundamentales de los campesinos y artesanos trabajadores que se asocian voluntariamente para establecer una economía colectiva. Bajo el socialismo, existe la propiedad personal de los trabajadores, que tiene como objeto los productos del trabajo destinados al consumo personal (los ingresos y ahorros procedentes del trabajo, parte del fondo de viviendas, objetos de uso doméstico, etc.).
Durante el paso del socialismo al comunismo se aproximan y se funden las dos formas de propiedad socialista; la creación de la base material y técnica del comunismo lleva a que se forme la propiedad comunista única en toda la economía nacional. Bajo el comunismo, todos los hombres trabajarán en consonancia con sus aptitudes, existirá una igualdad social completa, los miembros de la sociedad se encontrarán en las mismas condiciones de trabajo y de distribución y participarán todos, sin excepción, en la gestión de los asuntos de la sociedad. Las necesidades de los hombres se satisfarán a cuenta de los fondos sociales. Cada miembro de la sociedad poseerá una parte del consumo personal y dispondrá de ella.
La ficción añadía que el país protegido aceptaba voluntariamente la tutela de la potencia imperialista y mantenía sus propias instituciones de gobierno. Hoy está prácticamente desaparecido en esa forma, aunque subsiste camufladamente.
La provocación es posible por el espontaneísmo, un error que conduce a una débil organización y a una mala planificación de las acciones. En las organizaciones, lo mismo que en los movimientos amplios y en los actos en los que acuden masas muy amplias, no se debe dejar nada a la improvisación y, especialmente los comunistas que trabajan en su interior, deben mantenerse siempre vigilantes para evitar la entrada de policías o confidentes indeseables que manipulen o involucren a terceros en actos no aprobados por la mayoría.
Es uno de los métodos favoritos de las policías fascistas. Uno de los mejores ejemplos fue la quema del Reichstag en 1933 en la Alemania hitleriana, que llevaron a cabo los propios nazis para luego imputárselo a los comunistas y proceder a la detención de Dimitrov, máximo dirigente de la Internacional Comunista.
El proudhonismo no fue una corriente proletaria ya que únicamente criticó la gran propiedad capitalista, mientras defendía la pequeña propiedad vinculada al trabajo y consideraba que el fortalecimiento de este tipo de propiedad constituía la única salvación frente al capitalismo. Considerando la propiedad privada como bastión de la independencia y de la libertad del individuo, se manifestó en contra de que se limitara. Explicaba la explotación capitalista por el cambio no equivalente que existe en la sociedad burguesa. Los poseedores monopolistas de los medios de circulación, debido a la alteración de la ley del valor por el trabajo, expolian a todas las clases trabajadoras, incluida la burguesía trabajadora.
Algunas de la ideas originarias de Proudhon eran innovadoras e influyeron al comienzo sobre Marx y Engels, que hicieron una valoración positiva de ellas: Proudhon somete la base de la economía nacional, la propiedad privada al primer examen serio, absoluto, al mismo tiempo que científico. He aquí el gran progreso científico que ha realizado, un progreso que revoluciona la economía nacional y plantea, por primera vez, la posibilidad de una verdadera ciencia de la economía nacional. La obra de Proudhon ¿Qué es la propiedad?, tiene para la economía nacional la misma importancia que la obra de Sieyés ¿Qué es el tercer estado?, para la política moderna.
Marx mantuvo inicialmente un estrecho contacto con Proudhon pero pronto tuvo que pasar a la crítica porque se mantuvo siempre en el terreno de la teoría y la utopía, incapaz de avanzar más allá y adoptar posturas realmente científicas y revolucionarias. No obstante, su influencia fue muy importante en el movimiento obrero francés hasta la Comuna de París, momento en el que sus partidarios acabaron aceptando el marxismo e ingresando en el Partido Socialista.
Los escritos de Proudhon expresaban la ruina del artesanado y los pequeños comerciantes y promovía una serie de reformas dentro del capitalismo para paliarlas, la mayor parte de ellas de carácter utópico. Elaboró planes para la transformación pacífica de la sociedad burguesa sobre la base de la colaboración entre los obreros y los burgueses, conservando la producción mercantil fundada en la propiedad privada. Afirmaba que es posible eliminar la explotación de clase organizando un intercambio equivalente y directo de mercancías, sin emplear dinero, y el crédito gratuito; de este modo, según él, todos se convierten en trabajadores. Proudhon elaboró un proyecto de asociación para unir, partiendo de los principios de ayuda mutua y de cambio equivalente, a artesanos, comerciantes, obreros y dueños de pequeñas empresas. Trató de crear un banco de cambio, un banco popular de crédito de trabajo con el fin de establecer la colaboración económica entre las clases.
El nombre proviene del acrónimo inglés pulsating star o estrella pulsante, haciendo referencia a las radiaciones a intervalos breves y regulares que permitieron descubrirlas. Fueron descubiertos por casualidad en 1967 por el radioastrónomo inglés Anthony Hewish. Hasta hoy se han descubierto numerosos púlsares con periodos de emisión de las señales que oscilan entre un treintavo y cuatro segundos.
Los púlsares poseen un intenso campo magnético que induce la emisión de radiación electromagnética a intervalos regulares relacionados con el período de rotación de la estrella. Las emisiones disminuyen a la vez que lo hace su rotación y tienen las frecuencias de los rayos X o de los rayos gamma.
A | B | C | Ch | D | E | F | G | H | I | J | K | L | M | N | O | P | Q | R | S | T | U | V | X | Y | Z | salir