El dia 20 de junio, las grandes y pequeñas mafias sindicales, los GALosos del PSOE, los zombis de I.U., los reformistas desmundializadores y onegeros y cuanto cantamañanas y oportunista anda suelto por ahí nos llaman a los obreros a una supuesta huelga general.
Convocando a un día de paro, los sindicatos, partidos constitucionales y grupos reformistas, intentan lavarse la inmundicia acumulada en decenios de servir al fascismo. Este es el principal sentido de esta nueva farsa.
El ala izquierda del régimen viene apoyando los salvajes planes económicos de los monopolios y la Banca para hacer pagar a los trabajadores sus pérdidas en Latinoamérica y el aumento de los gastos militares, al tiempo que colabora activamente con los aznaristas en la bestial represión contra la izquierda abertzale y los verdaderos comunistas y revolucionarios. Como consecuencia, estos vendidos han quedado completamente desenmascarados ante las masas como servidores del poder y en bancarrota política. Ahora, desesperados, echan mano, como hicieran en Galicia el año pasado, de la huelga general. Pretenden, así, presentarse ante los medios de comunicación con un apoyo ficticio por parte de los trabajadores que les permita ir tirando otra temporada en medio de la aguda crisis política y el aislamiento que a todos les atenaza. De esta forma esperan seguir cumpliendo con su papel de legitimar y dar apariencia de normalidad democrática a la política terrorista, explotadora e imperialista de los monopolios.
Esta nueva huelga la convocan, además, en unos momentos muy concretos: cuando el movimiento obrero apunta hacia su recuperación de la profunda postración en que lo había sumido la política liquidadora de estos bandidos vendeobreros.
Las mafias sindicales pretenden movilizar un día para desmovilizar después, intentando cortar de raíz este repunte que se orienta hacia la recuperación de los métodos de lucha y organización verdaderamente radicales e independientes, como lo demuestran las huelgas del transporte en Madrid y Barcelona.
Bien saben estos canallas cómo están aumentando la miseria, la incertidumbre por su futuro y las penurias de todo tipo entre los trabajadores y, por tanto, cómo crecen el descontento y la conciencia de que así no podemos seguir.
Motivos para una huelga general y para más los hay a montones, y muy en cuenta tienen los vendidos de los sindicatos los duros combates de clase que se avecinan ante los próximos cierres de HUNOSA, Astilleros o la MSP leonesa, el enésimo recorte de pensiones, salarios, prestaciones por desempleo, etc. Por eso, antes de que esa mala leche se acumule en exceso y los obreros cojan decididamente el camino del enfrentamiento directo y organizado contra los capitalistas y el Estado, los apagafuegos de los sindicatos quitan presión a la olla llamando a un paro que está condenado de antemano al fracaso. No son huelgas generales lo que hoy necesita la clase obrera, sino organización, organización y más organización.
Con una huelga sin organización, objetivos ni perspectivas como la que nos han cocinado no se frena la política de un Gobierno ni mucho menos se va a poner en peligro su régimen de explotación. Y aun en el caso de que se consiguiera parar masivamente y sacar la lucha a la calle, sería para caer en manos de los antidisturbios, que no dudarían en organizar una escabechina. La frustración y la desmoralización es lo que vamos a recoger los trabajadores tras la huelga, para que luego, de nuevo, vengan los vendeobreros a consolarnos vendiéndonos las virtudes de la concertación y el diálogo y vuelvan a apuñalarnos por la espalda.
¡No lo consintamos!
¡En nuestras manos está el pararles los pies a estos canallas!
¡El boicot más decidido a su farsa de huelga general debe ser la respuesta de los trabajadores a todos estos vendidos!
Un boicot, además, que sea consciente y organizado: hay que exigir que se hagan ASAMBLEAS en todos los tajos y centros de trabajo y que allí se discutan los verdaderos motivos de esta convocatoria y el por qué hacerla ahora y no antes o después, etc.
¡Que den la cara ante los trabajadores estos bandidos y no sólo veamos su jeta por la tele!
Es preciso que la democracia proletaria pueda expresarse en ellas, que se pueda echar a la cara de estos mafiosos todas las perrerías que nos han venido haciendo y las que nos están preparando; hay que hablar de organizarse al margen de los tinglados sindicales, fuera de la vista de la policía, y de luchar en la calle, por todos los medios, contra la explotación y la represión; también hay que hablar abiertamente de política, de la política independiente que necesita la clase obrera para echar abajo el podrido régimen capitalista e implantar el socialismo, de quienes vienen luchando por él desde hace décadas sufriendo cárcel, torturas y muerte: los comunistas y, por último, de la necesidad de fortalecer el Partido de la clase obrera para que pueda cumplir con su papel de vanguardia.
El dia 20 hay que movilizarse, sí, pero para denunciar a las mafias sindicales, para quemarles sus oficinas, para echarles definitivamente de los centros de trabajo. Únicamente sin chivatos, apagafuegos ni vendidos y cerrando filas en torno a nuestra vanguardia comunista, los obreros estaremos en condiciones de formar organizaciones de todo tipo para defender nuestros derechos laborales, sociales y políticos. Sólo ligando la lucha sindical a la lucha política podremos frenar la sobreexplotación, la represión y las lacras que nos impone el capitalismo. Este sería el primer paso para preparar la verdadera huelga general, la que abrirá el camino a la insurrección y el socialismo. Todo lo demás es ilusión, carnaza para los reformistas.
Partido Comunista de España (reconstituido)