¡Astilleros planta cara a la política de guerra de los fascistas!

Comité General en el interior
octubre de 2004

Los obreros de astilleros no se han creído las promesas del Gobierno y los sindicatos y se han echado a la calle para defender sus puestos de trabajo. A la demagogia de los socialfascistas del PSOE y las llamadas a darle tregua de las mafias sindicales, los trabajadores han opuesto la huelga, las manifestaciones y cortes de carretera, los enfrentamientos con la policía, la unidad de las distintas factorías y las llamadas a la solidaridad del conjunto de la población.

No es la primera vez que el sector de astilleros se moviliza, pero ahora lo ha hecho en unas circunstancias políticas en las que la oligarquía fascista española pretendía aprovechar las expectativas creadas por las promesas de cambio de Zapatero, para liquidar las conquistas de los trabajadores y continuar, así, con los planes de sobreexplotación emprendidos por los aznaristas. Sin embargo, los obreros no han olvidado que el del PSOE fue el Gobierno de las reconversiones de 1984, de los GAL, de la corrupción, del ingreso en la OTAN, no han creído sus mentiras y han hecho frente con decisión a la nueva reconversión que quieren imponerles; de esta manera, la clase obrera está contribuyendo decisivamente a desenmascarar a Zapatero, IU y el resto de sus acólitos, demostrando que sus promesas de cambio y regeneración democrática no son más que burdas mentiras.

Si algo ha quedado claro en el corto tiempo que llevan los GALosos en el poder es que, tal como nuestro Partido viene manteniendo, el Estado español, independientemente del Partido que gobierne, está obligado a ejercer una política de guerra; así lo demuestran medidas como sacar las tropas de Irak para enviarlas a Afganistán o Haití, reforzar el papel del Ejército y la guardia civil al frente de la represión, proseguir con las detenciones de patriotas vascos y de comunistas mientras ponen en la calle a los asesinos del GAL y, cómo no, arremeter contra los escasos derechos que aún les quedaban a los trabajadores. Esta es la política de Estado que está siendo aplicada por el conjunto de los países capitalistas y, como se comprenderá, no es algo que se pueda evitar o detener con movilizaciones sectoriales o económicas, por muy justas y combativas que sean, ya que dicha política hunde sus raíces en la crisis económica crónica que afecta al sistema capitalista, en la competencia desenfrenada de los grupos financieros e industriales y en las contradicciones irreconciliables entre las grandes potencias imperialistas.

¡No nos hagamos ilusiones!, de los capitalistas sólo podemos esperar más despidos y recortes de salarios, más botes de humo y pelotas de goma, más torturas y cárcel, más guerras y muertes. Las condiciones de vida y de trabajo de los obreros no pueden mejorar dentro de este sistema, al contrario, la represión y la sobreexplotación de los trabajadores van a ir en aumento según se incrementen las necesidades militares de los bandidos imperialistas.

La clase obrera, tal como están demostrando los trabajadores de Astilleros, lleva años a la cabeza del movimiento popular resistiendo frente a los planes de banqueros, empresarios, militares y políticos; pero para que sirva de verdad a los intereses presentes y futuros de nuestra clase, dicha resistencia debe estar orientada hacia el enfrentamiento político contra el régimen; y para esta tarea se hace imprescindible que el proletariado esté organizado alrededor de su Partido Comunista, el único interesado y capaz de reorganizar el movimiento obrero de forma independiente y por sus intereses de clase, de desenmascarar a los agentes oportunistas y reformistas emboscados en sus filas y de dotarle de objetivos políticos revolucionarios.

Del mismo modo, debemos tener claro que los capitalistas no van a permitir que nos liberemos del yugo de la explotación de una forma pacífica y legal; por ello, cada día se hace más necesario contribuir al fortalecimiento de la guerrilla popular, pues su papel en estos tiempos de contrarrevolución fascista y guerra imperialista es decisivo y determinante para el desarrollo del proceso revolucionario en nuestro país.

Fortalecer el Partido de la clase obrera y la guerrilla antifascista es una necesidad ineludible para acabar con la explotación, para organizar la resistencia al fascismo y la guerra, y para avanzar hacia la destrucción del podrido régimen capitalista y la implantación del socialismo.

¡Todos con los obreros de astilleros!
¡Abajo el Estado terrorista e imperialista!
¡Organizate en el partido de la clase obrera!

Partido Comunista de España (reconstituido)