El diario londinense The Times dice en la portada de su edición digital de 5 de febrero que Iñaki de Juana podría experimentar una muerte repentina cualquier día.
The Times publica una entrevista con el preso abertzale así como una foto suya. En la entrevista Iñaki de Juana, en huelga de hambre desde hace tres meses, asegura que sólo abandonará la huelga de hambre a cambio de libertad total. No habría abandonado la huelga de hambre a cambio de una reducción de condena. La única alternativa aceptable es la completa libertad y el fin a los brutales ataques a la libertad de expresión que este proceso legal implica, indicó en la entrevista.
Iñaki de Juana Chaos exige también al Gobierno que reanude el proceso de paz y asegura no sentir ningún remordimiento por sus acciones militares en la que intervino. Estoy completamente de acuerdo con el proceso democrático de diálogo y negociación para resolver el conflicto político entre la región vasca y los Estados francés y español, aseguró De Juana al rotativo inglés. Después del acontecimiento de Barajas, la resolución del conflicto es más necesaria que nunca, agregó.
El preso abertzale respondió a las preguntas del Times desde la habitación del hospital donde se encuentra. El periódico inglés, que abre su edición digital con esta información, acompaña la entrevista con una imagen de De Juana, la primera en mostrarse, en la que se puede apreciar un importante deterioro físico.
De Juana comenzó la huelga de hambre el pasado 7 de noviembre tras ser condenado por la Audiencia Nacional a 12 años y siete meses de prisión por escribir un artículo en el periódico Gara. El preso político vasco aseguró que no siente remordimientos por las acciones militares en las que participó y afirmó que no siente ninguna responsabilidad por el tumulto que podría causar su muerte. ¿Puedes culpar al reprimido de las acciones del represor? ¿Puedes culpar a la violada de las acciones del violador?, preguntó.
Algunos temen que ETA pueda utilizar su muerte para justificar el inicio de una nueva campaña de atentados, y hay informaciones de que el grupo ya ha estado vigilando lugares turísticos para futuros ataques, indica el rotativo. Si muere, De Juana se convertirá en un mártir del movimiento de independencia vasca, concluye The Times.
Pero si el Gobierno le permite cumplir una condena reducida en arresto domiciliario, como algunos jueces defienden, provocará protestas en la derecha, sólo a tres meses de unas importantes elecciones municipales, agrega The Times, señalando que incluso aunque se le permita irse a casa, está lejos de estar claro que De Juana sobreviva. Según el diario inglés, la huelga de hambre de De Juana es una pesadilla política que supone la crisis más profunda del Gobierno de Zapatero desde que tomó el poder en 2004.
Esta especialidad de tortura aplicada a los huelguistas de hambre fue refrendada, como ahora recordaba la propia Audiencia, por el Tribunal Supremo y, posteriormente, por el Tribunal Constitucional, presidido en esos momentos por Tomás y Valiente que después sería ejecutado por ETA. La Audiencia sólo tiene memoria para recurrir al amparo de estamentos superiores cuando las medidas a aplicar son restrictivas para los presos políticos y se olvida de considerar esos mismos refrendos de los organismos superiores cuando nos favorecen. ¿¡Qué otra cosa se puede esperar de esa cueva de hampones de la injusticia!?
Pero dejémonos de lo ya consabido y centrémonos en la esencia de lo que supone la alimentación forzosa. Según el gobierno y sus expertos humanitarios la alimentación forzosa se aplica para salvaguardar la vida y la salud del huelguista. Este fue el argumento esgrimido por el inefable Múgica Herzorg, cuando se puso en práctica por primera vez en la huelga de hambre de nuestro colectivo en 1989-91 contra la dispersión y el aislamiento a que nos sometió el gobierno del PSOE. y este es el argumento que ahora se vuelve a esgrimir.
En aquella ocasión la puesta en práctica de esta medida represiva supuso el alargamiento de la huelga de hambre en 435 días, con el resultado de un muerto y numerosos lisiados de por vida. Quedó así demostrado que el cometido para el que se había aplicado la alimentación forzosa no había servido para salvaguardar la salud y la vida de los huelguistas; y que, por tanto, no era eso lo esencial de semejante medida.
Con la alimentación forzosa lo que se pretende es prolongar el sufrimiento del huelguista y quebrar su fuerza de voluntad en persistir en la denuncia: este es el objetivo fundamental de la aplicación de esa tortura.
El sufrimiento que provoca la tortura tiene una base psíquica y otra física, y una aplicación puntual o prolongada. Quienes hemos sufrido todas estas variantes de tortura estamos en condiciones de afirmar que una de las peores es la prolongación de una huelga de hambre. Las palizas y los tormentos en la comisaría sabes que son puntuales, aunque te puedan matar; la amenaza de darte un tiro en la cabeza es, igualmente, un momento de terror que no se va a prolongar por motivos obvios.
En la huelga de hambre, al sufrimiento físico de la ansiedad por comer se une el psíquico de ir midiendo en cada segundo la aproximación a la muerte. A través del tiempo el organismo comienza a desgastarse inexorablemente: los músculos se atrofian, las células se desgastan y mueren, los órganos vitales sufren una insuficiencia que se convierte en irreversible con peligro para la propia vida.
Nosotros, que ya tenemos dos mártires asesinados en huelgas de hambre (Kepa Crespo Galende y José Manuel Sevillano Martín) y numerosos paralíticos, dementes, enfermos crónicos... sabemos lo que estamos diciendo. También los expertos en tortura de los aparatos del Estado: médicos, psicólogos, psiquiatras, plumíferos, mamporreros... lo saben, y por eso nos aplican la tortura de la alimentación forzosa.
En estos momentos, a un preso político que ha emprendido una denuncia con el único arma de que dispone: la huelga de hambre, se le está aplicando la tortura de alimentarlo forzadamente para alargar su agonía y destrozar su espíritu de resistencia. ¡¡No debemos permitirlo!!
En la figura de Iñaki De Juana Chaos se refleja, en estos momentos, la de todos los presos políticos y de delito común que nos han prolongado la condena y permanecemos secuestrados hasta hacemos cumplir una cadena perpetua encubierta.
Cuando el Estado se ceba en un militante revolucionario, lo que pretende es simbolizar el escarmiento a todos los demás. Pretende, también, simbolizar su cerrazón ante las exigencias de libertades democráticas exigidas por el pueblo. Conceder esas libertades es la mejor medida humanitaria y no la alimentación forzosa. Por esto no podemos permitirlo y, como tal, en estos momentos: ¡¡todos somos De Juana Chaos!!
Debemos apoyarle y apoyar sus reivindicaciones de todas las maneras posibles, única forma de evitar que sufra daños irreparables y su situación se haga irreversible. Toda forma de denuncia y movilización es necesaria en el tiempo en que mantenga su protesta, que es la de todos los presos políticos y la de todos los demócratas y revolucionarios que no nos rendimos ante la amenaza permanente y el chantaje del Estado y su gobierno.
Yo no sé el tiempo que Iñaki podrá soportar sin comer, pues recuerdo que allá por mediados de los noventa en una de las muchas veces que coincidimos por los aislamientos a que estábamos tan abonados, tuvo que dejar una huelga de hambre al poco de comenzada por una úlcera sangrante. En cualquier caso lo que aquí nos interesa es significar la denuncia que está llevando a cabo y situarla en el contexto en que se produce.
En la misma situación que Iñaki me encuentro yo y otros muchos presos políticos. Tenía que haber sido puesto en libertad el 31 de julio de 2006. Al comprobar que no era así solicité una hoja de cálculo y en ella la cárcel ya me había aplicado la nueva doctrina del Tribunal Supremo, por lo que tras más de 21 años de prisión me han añadido otros ocho y pico hasta completar los 30 años. Una situación que escalonadamente van a sufrir todos los presos políticos que hemos sido condenados por el antiguo Código Penal.
En mi caso, la Audiencia Nazional no se ha molestado tan siquiera en notificarme esta modificación. Si el Tribunal Supremo violó todos sus pronunciamientos anteriores en la materia, este tribunal especial para la represión de la disidencia política goza de tal grado de permisividad para vulnerar la ley que ni se molesta en anunciar la prolongación de mi secuestro.
Pero, no nos engañemos, el trasfondo del acoso global que padecemos los presos políticos y el movimiento popular, no es más que un plan detalladamente planificado que obedece a la estrategia de someternos a su política de rendición. Este es el aspecto esencial del diálogo trampa anunciado por Zapatero y corroborado por los hechos.
La cuestión que a partir de aquí se plantea es si esa estrategia es reversible o no; si se puede modificar o es estática. Pienso que la apertura de este proceso obedeció a una necesidad del Régimen ante la situación de desbordamiento con que amenazaban los numerosos conflictos políticos. Ante lo cual la reacción de la clase dominante (tal y como hizo antaño) fue tomar la iniciativa para reconducir la situación y llevarla al terreno más favorable tratando así de amortiguar al mínimo los desperfectos.
Sin embargo, aún considerando que el llamado proceso de paz, de diálogo, o como se quiera llamar, es la consecuencia de esa necesidad, dicho proceso se sustenta en dos factores a tener en cuenta:
Primero, tiene su tiempo político, pasado el cual se hace irreconocible; y segundo, está ligado de forma indisoluble al mantenimiento de la resistencia ante la permanente agresión del Estado.
Que esto es un desafío, es cierto, sólo que quien lo ha lanzado, para tratar de subvertir los deseos de paz y de libertades políticas de los trabajadores y los pueblos, es el Estado que gobierna el melifluo Zapatero, más solícito con los repiques de corneta y timbales de los cristeros pepistas que de la voluntad popular.
Este el es quid de la cuestión, y la actitud emprendida por Iñaki en el ámbito carcelario es la única línea a seguir que puede garantizar que el proceso de consecución de libertades democráticas exigidas por el pueblo -y esto es lo fundamental- no acabe en una nueva frustración. Y si es así, que no sea porque no hemos presentado batalla. Ahora, toca apoyar a De Juana Chaos.
Resulta bochornoso que se utilice el argumento de la obligación de preservar la salud del preso cuando no han tenido ni el mínimo interés en poner solución a la caótica situación carcelaria, las pésimas condiciones de vida, la desasistencia sanitaria, el maltrato en comisarías, las habituales denuncias por tortura y, en definitiva, la vulneración sistemática de los derechos humanos.
Si la intención fuese tan filantrópica y mirasen por el bien de las personas que tienen a su cargo, en estos momentos no tendríamos que reclamar la inmediata excarcelación de presos y presas que por padecer enfermedades graves deberían de estar siendo tratados en la calle. Estarían en libertad en lugar de permanecer encerrados como auténticos rehenes de un de- terminado clima político que olvida deliberadamente sus realidades personales y derechos. La no aplicación del Art. 92 del Código Penal o el 196 del Reglamento Penitenciario supone una prevaricación por parte de los poderes públicos (y los partidos que lo sustentan), además de una clara e injusta venganza.
Uno de los puntos (el 3º) dice literalmente: Los médicos u otro personal médico no pueden ejercer presión indebida, de ningún tipo, sobre la persona en huelga de hambre, a fin de que suspenda la huelga. El tratamiento o la atención a la persona en huelga de hambre no debe estar condicionada a la suspensión de su huelga de hambre. En su punto 6° dice que ...cualquier tratamiento aplicado al paciente debe ser con su aprobación.
Como bien explica el propio Iñaki de Juana verbalmente y por escrito, su voluntad es la de no acceder a la alimentación forzosa o con medidas que alarguen su sufrimiento.
La Declaración de Tokio (aprobada en 1975 y ratificada en sucesivas Asambleas) hace hincapié en el comportamiento que los pro- fesionales de la salud tienen que tener en casos de huelga de hambre. En su punto 5° dice En el caso de un prisionero que rechace alimentos y a quien el médico considera capaz de comprender racional y sanamente las consecuencias de dicho rechazo voluntario de alimentación, no deberá ser alimentado artificialmente. La decisión sobre la capacidad racional del prisionero debe ser confirmada al menos por otro médico ajeno al caso. El médico deberá explicar al prisionero las consecuencias de su rechazo a alimentarse.
En los primeros meses de los 90, también los presos y presas de los GRAPO (un total de 60), protagonizan una larga huelga de hambre para denunciar la política pe- nitenciaria y reivindicar su derecho a permanecer agrupados en la cárcel, haciendo que se garantice su status político. La movilización dura un total de 435 días en los que, en mayo de 1990, fallece el joven Manuel Sevillano después de 177 días. Los últimos quince días se le somete a un trato denigrante, en el que se le aplica alimentación forzosa, lo que supone una prolongación de su agonía, una tortura. Las secuelas físicas de las personas que abandonaron la huelga dieron como consecuencia la parálisis de extremidades (llegando a tener que desplazarse en silla de ruedas), pérdida de visión e insuficiencia renal crónica.
A finales de 1999, el Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas inicia una huelga de hambre de carácter rotatorio y por relevos que en los casos de José Legorburu, Josetxo Arizkuren, y Daniel Dergi se prolongará hasta los 56 y 63 días.
En el caso que nos ocupa, lo justifican diciendo que los médicos no pueden actuar en conciencia y por eso se inhiben. Pues bien, eso es lo que tienen que tener presentes los profesionales del Hospital Punta Europa de Algeciras, para negarse al atropello que supone violentar a una persona contra su voluntad a recibir alimentación de manera forzosa.
Con respecto a la alimentación artificial, el texto aprobado por la Asociación Médica Mundial (Malta 1991), dice que: Cuando la persona en huelga de hambre entra en un estado de confusión y por lo tanto no puede tomar una decisión lúcida, o cuando entra en coma, el médico debe tener la libertad de tomar una decisión por su paciente sobre el tratamiento que considera que es el mejor para ese paciente, tomando siempre en cuenta la decisión que tomó durante la atención precedente del preso, durante su huelga de hambre.
El punto 2° de la Declaración de Tokio sobre la tortura, dice que: El médico no proporcionará ningún lugar, instrumento, substancia o conocimiento para facilitar la práctica de la tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes, o para disminuir la capacidad de resistencia de la víctima a soportar dicho trato.
Y por si hay lugar a dudas y ante el argumento de obligatoriedad, fuerza mayor u obediencia jerárquica, la comunidad médica internacional asume el código deontológico y dice: La Asociación Médica Mundial respaldará y debe instar a la comunidad internacional, asociaciones médicas nacionales y colegios médicos, a apoyar al médico y a su familia frente a amenazas o represalias recibidas por haberse negado a aceptar el uso de la tortura y otras formas de trato cruel, inhumano o degradante.
Si de verdad quieren ayudar a salvaguardar su integridad y salud, cesen en la persecución indiscriminada de los disidentes, y garanticen la suficiente libertad como para no repetir injusticias tan crueles como la que nos ocupa. Hoy por hoy las reivindicaciones que se defienden aquí son asumidas por el conjunto de presos y presas políticos. La salida a la situación política actual también pasa por dar solución a las demandas del colectivo de presos.
De nosotros también depende que la situación después de cincuenta días de lucha y sufrimiento no se haga irreversible. De nuestro compromiso en la demanda de libertades democráticas saldrá la posibi- lidad de conseguir la puesta en libertad de Iñaki, y la de los presos que tiene las condenas cumplidas. Conseguir la excarcelación de los presos y presas enfermas (Jon Agirre, Bautista Barandalla, José Ramón Foruria, Mª Dolores Gorostiaga, Juan José Rego y Josu Uribetxebarria), será una labor en la que todos y todas tendremos que arrimar el hombro. La situación lo requiere y el tiempo apremia.