El movimiento obrero y comunista no puede avanzar en cada país por separado

Franciso Brotóns Beneyto
prisión de Sevilla II

Dadas las condiciones de rápida agudización de las contradicciones interimperialistas y el riesgo cada vez mayor de que éstas desemboquen en una nueva carnicería a escala mundial, se hace totalmente necesario superar la situación de debilidad, división y confusión en que hoy se encuentra el movimiento comunista internacional. Esta herencia indeseable que ha dejado en nosotros el predominio por décadas del revisionismo, en especial, el influjo ejercido por los revisionistas instalados en la dirección de los dos países socialistas con más prestigio e influencia, la URSS y la República Popular China, viene lastrando toda la actividad de los comunistas, limitando en la práctica el ejercicio consecuente del internacionalismo proletario, privándonos a unos y otros de los apoyos y experiencias necesarios para mejor conducir la labor revolucionaria en nuestros respectivos países. Cuando, además, asistimos a una ofensiva feroz del imperialismo contra todos los pueblos y trabajadores del mundo, fruto de la profundización de la crisis económica, esta tarea de recomponer las filas del movimiento revolucionario se hace, además de necesaria, urgente.

No es la primera vez que nuestro Partido aborda estas a nuestro juicio importantes cuestiones; por poner un ejemplo, en el Informe Político aprobado en enero por nuestro Comité Central decíamos que es al proletariado mundial al que debemos dirigirnos y apelar continuamente a fin de formar un frente unido internacional de lucha contra el imperialismo y la reacción en la perspectiva de la revolución mundial socialista. A este objetivo debemos servir y subordinar todos nuestros planes fomentando la lucha para el derrocamiento del poder de la burguesía imperialista en España, al tiempo que prestamos apoyo a los partidos comunistas y a los movimientos revolucionarios de la clase obrera, así como los pueblos oprimidos de todo el mundo que se oponen y luchan contra el imperialismo. Desde nuestra modesta posición, no hemos escatimado ideas y recursos para contribuir a esa recomposición de las filas comunistas y revolucionarlas que tanto echamos en falta; pero pensamos que hay que redoblar los esfuerzos y, por eso, añadíamos en el citado Informe que de ahora en adelante deberemos dedicar mucha más atención y esfuerzos a todas estas cuestiones, ya que, como lo demuestra la experiencia, el movimiento obrero comunista no puede avanzar en cada país por separado, es decir, no puede consolidarse desarrollarse si no se vincula al movimiento internacional, si no le presta apoyo y si no es apoyado, a su vez, por él.

Qué duda cabe que este proceso no va a resultar fácil. Y no sólo porque la reacción va a intentar impedirlo con todo su arsenal ideológico y represivo, sino también porque los diferentes partidos organizaciones comunistas deberemos dejar atrás décadas de actuar cada uno por su cuenta en las que, inevitablemente, se han acumulado un sinfín de pequeños defectos localistas, de lastres e influencias ideológicas procedentes de las fuentes más diversas y hasta de recelos mutuos por pasadas experiencias distorsionadas del internacionalismo proletario. Por todo ello, pensamos que en esta etapa es muy necesario abrirse al debate franco y en pie de igualdad de ideas, análisis y experiencias y a la crítica fraternal sin límites ni restricciones que el no cuestionamiento de los principio que compartimos todos los comunistas: el patrimonio revolucionario acumulado que supone el marxismo-leninismo.

Por otro lado, este proceso de recomposición del movimiento comunista internacional va estrechamente ligado a la marcha de los acontecimientos revolucionarios en cada país. Está claro que esta última no va a ser igual en todo el mundo y que en unos países está más avanzada que otros. En este sentido nosotros venimos repitiendo que, en nuestra opinión todo apunta a que son la clase obrera y demás fuerzas populares de los países que antes compusieron la URSS, especialmente los de la Federación Rusa, las que se encuentran en mejores condiciones para volver a tomar el poder usurpado por la burguesía. De aquí que debamos prestar una atención especial al desarrollo de la lucha de clases en este gran país y no regatear esfuerzos que ayuden a la vanguardia comunista a ponerse al frente de los acontecimientos revolucionarios que se están produciendo. con ello contribuimos a que las masas obreras y populares soviéticas, guiados por su vanguardia bolchevique puedan volver a jugar el papel de referente, estimulo y apoyo del movimiento comunista internacional que ya desempeñan en el pasado.

Sin embargo, nosotros creemos que este apoyo en ningún caso debe suponer el abandono o supeditación de la tarea prioritaria de hacer La evolución en nuestro propio país; del mismo modo, esta ayuda nunca debe servir como pretexto para velar ni restringir el ejercicio de la critica y la autocrítica, tan necesarios para el avance de las ideas comunistas y para prevenirnos del peligro revisionista que, no lo olvidemos, se alimenta constantemente del imperialismo internacional, de nuestros propios errores y deficiencias y de la falta de espíritu crítico en nuestras relaciones.

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